domingo, 28 de agosto de 2011

[Pause]

Esto no es un capitulo ni nada por el estilo, si no que es un tipo de informativo para que puedan saber que pasa con la fic c:.

El colegio me consume demasiado tiempo y para mas remate no le doy tiempo suficiente a escribir sabiendo que el colegio se fue a toma y blablabla. Siempre prometo y nunca cumplo, pero solo diré que tengan paciencia y que ni loca dejare esta cosa rebotando, aun que sean poquitas las personas que aun la leen.

Gracias
Vale.

martes, 5 de julio de 2011

Capítulo 11: Buscando una salida a todo.


Terminó de secarse los últimos restos de agua del cabello con la toalla, tirándola luego hacia la cama con despreocupación.

Se sentía derrotada, se sentía desprotegida. Tanto esfuerzo por nada, tanto sufrimiento en el pasado para dejarlo atrás y que de un momento a otro volviera a aparecer. Se sentó sobre la cama, expulsando a su vez un suspiro cansino.

Haber hablado con Matt la había calmado, solo hasta el punto en que salió un nombre al cual ya había dejado de querer escuchar. ¿Se habría dado cuenta que aquellos pequeños a quienes Matt cuidaba, eran en realidad su sangre?... mejor dicho ¿Matt se habría dado cuenta que los chicos eran hijos de Billie Joe?. “¡Claro que no!, Sonaba muy calmado… deja de ser tan paranoica Emily” se reprochaba mentalmente.

Miró hacia el reloj ubicado en la mesita de descanso; tres de la madrugada. No podría ir a trabajar, en menos de tres horas debía de estar levantada y en camino hacia la productora. “Tendré que pedirle a Jery que vaya por mi”, concluyó sin más remedio.

Debía resolver sus problemas de a poco, y el primero de todos sería ir a dar la cara a casa de su padre. “Deja tus miedos de un lado”, le reclamó una voz en su interior. Con esta idea dando vueltas por su cabeza fue que empezó a caer en el dulce sueño.

**

Hacía mucho que no le pasaba que; estando en completa soledad comenzaran a aparecerle por la cabeza ideas tan valiosas como nunca. Por alguna razón se encontraba en completa armonía consigo mismo, sentía que si no dejaba escapar su mente pronto perdería buen trabajo.

Dejó la guitarra y la púa a un costado del sofá y el lápiz que se sujetaba detrás de su oreja sobre la mesa. Suspiró largamente y como si fuese lo último, subió los pies sobre la mesita de café.

No sabía la hora, ni tampoco pensaba en ver su reloj, lo único que quería era mostrarle lo más pronto posible a sus amigos lo que tanto lo entusiasmaba.

Cerró sus ojos mientras reposaba su cabeza sobre el brazo del sofá, tanta paz y tanto silencio lo asustaba un poco, pero de alguna forma le veía lo positivo: Podía divertirse sin problema alguno.

Se sonrió mientras repasaba lo que había pasado la noche anterior, pero una imagen lo abrumo más aun. La imagen del rostro de aquella pequeña que parecía perdida pudo más.

¿Hija de Emily?

Claro que si…

¿Cuántos años tendría?

No lo sé, cinco o seis…

¿Qué pasa Armstrong?

Nada… nada, solo es la sorpresa

¿Qué te sorprende?, ¿que ella haya hecho su vida y te olvidara por completo?.

Ya lo superé, no me importa lo que haga… me alegro saber que está bien

No te creo nada.

No me importa

Se paró de a poco del sofá, como queriendo una vez más escapar de su propio subconsciente. Tomó la chaqueta que estaba colgada del perchero, las llaves desde la pecera en donde las dejaba, se colocó las gafas negras, que en esa oportunidad aun llevaba colgando desde el cuello de su polera y Salió del departamento. No sabía donde sus pies lo llevaban, pero caminar un poco le haría bien además que, dentro sentía una curiosidad por seguir tratando con aquella pequeña de ojos verdes y que de tan solo verla veía claramente a su madre. “Autodestrucción o como le llamen”.

Llevaba tanto tiempo sin ir a Nueva York que en más de alguna oportunidad se perdió al tratar de llegar al Central Park. “¿¡Cómo piensas encontrarla si el Central Park es enorme!?”, de alguna forma se las iba a arreglar. Si no daba hoy seguiría mañana, y si mañana no podía otra vez encontrarla, intentaría hasta por fin hacerlo. “No sé cómo no se te ocurrió pedirle el teléfono a Matt”, se regañaba desde sus adentros.

Los minutos pasaron y sentado sobre una de las bancas del parque estaba Billie Joe, mirando de vez es cuando ambos lados para poder reconocer a aquella niña “Es como cuando conocí a Sophie” recordó con ímpetu, haciendo que las comisuras de sus labios formaran una osca sonrisa.

**

No serian mas allá de las diez de la mañana cuando parada en una esquina y con un pequeño papelito sobre sus manos, se encontraba Emily. Perdida no estaba, conocía casi a la perfección aquella ciudad, solo era el miedo que la invadía la que le impedía seguir con la búsqueda de la calle.

No pasaron más de cinco minutos y por fin pudo dar con la calle. No quedaba tan lejos desde donde se había topado por primera vez con Sophie.

Inhaló profundamente y comenzó a andar por la vereda, mirando de vez en cuando los números de las placas que estaban sobre la fachada de los edificios; 346… 348… 350… 352. Se detuvo en cuanto reconoció el número del edificio. Definitivamente no estaba tan lejos desde donde recordaba haberla visto la última vez. Avanzó al interior del edificio, sin antes haber empujado una puerta de vidrio solido. El edificio se sentía acogedoramente extraña, las paredes de un blanco marfil le daba la impresión de tener menos frio ahí dentro que en el exterior.

Tomó el ascensor luego de esperar un poco y apretó en la pantalla el número correspondiente al piso. Las manos de a poco comenzaban a sudarle y el tic característico de la pierna renacía con ímpetu.

La maquina se detuvo y abrió las puertas. Solo ella y un joven mas ocupaban el ascensor, pero Emily o se preocupo de su presencia. Bajó y con los nervios a flor de piel comenzó a buscar el número del departamento.

“Es tan raro esto”.

Pensar en la sola idea de volver a ver a su padre la hacía querer correr de ahí. ¿Tanto era el daño que había causado?. Al parecer sí, pero como ella misma solía dejarlo de lado y preocuparse de otras cosas… hasta ahora. ¿Qué pasaría si él la veía?, ¿podría ella abrazarlo? o simplemente diría con un tono sombrío un seco Hola. Ni ella misma se lo imaginaba.

Se detuvo en frente de una puerta numerada en uno de los costados. Parecía ser el departamento.

Con la mano a medias tiritando levantó el puño y golpeó la puerta.

- Floppy, quédate quieto-. Escuchó que reclamaban desde el otro lado. Ya los nervios eran cosa pasajeras. De tan solo escuchar la voz de la pequeña un alivio le recorrió el cuerpo. - ¡Ya voy!-. Pasos… pasos, una cadena corrida, una llave girada y una puerta abierta. – Hola Emily-. Fue el saludo de Sofía al verla parada.- pasa-.

Como si fuera una orden, avanzó hacia el interior del departamento.

Era en completa evidencia que ahí no estaba su madre viviendo. Los colores con que las paredes estaban pintadas eran clara prueba de aquello; el rojo cereza adornaba todas las paredes, hasta donde Emily podía ver. Los cuadros colgados eran otra prueba fiel “A mi madre nunca le gustaron las artes, siempre su horizonte era por la matemática”. Se quitó el chaquetón y se lo colgó en los brazos.

- Dame eso-. Le pidió Sophie estirando la mano para que le diera la prenda.- Debes tener frío… ¿Quieres algo?-. Preguntó desde el interior del armario, junto a la puerta principal.

- No, gracias… estoy bien así-. Dijo con timidez Emily. “reacciona mujer, por todos los cielos”- Aun que un café no estaría mal…-. Se corrigió luego.

- Está bien, regreso de inmediato-. Le advirtió la chica, comenzando a avanzar hacia la cocina, dando pequeños saltitos.

Aun no caía en la idea de cómo había podido ir, mas aun… no haberse tirado encima de su hermana y haberla asfixiado con el abrazo que ella pudiera darle.

La vida daba sorpresas y Emily ya se sabía aquello de memoria, ahora lo que debía hacer era completar una parte de su vida que quedo inconclusa y que Matt le había dicho que debía buscar. “¿Regresar al pasado?”, de pensar en aquello en cualquier otra oportunidad la hubiera cohibido, pero ya entendía el por qué de todo. “Si debo toparme con… con Billie Joe lo hare y con toda la cautela que pueda entregar.”

- Sophie, regrese por unos papeles-. Oyó que decían detrás de ella. El escalofrió que hacía ya mucho se había ido regreso al tan solo reconocer la voz, aun que un poco mas gastada, más vieja. – No me dijiste que traerías visitas…-. Pensar en lo anterior la había dejado sorda de todo lo que en su alrededor ocurría.

- Papá no…-.

- ¿Quién es usted?-. John se sorprendió al ver a una mujer mayor. Antes de que su hija pudiera dar alguna otra excusa la interrumpió. - ¿Sophie?-.

- ¿No me recuerdas?-. Inquirió por primera vez, desgarrando aquellas palabras desde su garganta.

Sonrió.

- Emily no hagas nada…-. Dijo la menor, viendo como su hermana se paraba desafiante hacia su padre.

- Sophie, no diré nada malo-. La tranquilizó la mayor.

- ¿Emily?-. Repitió John, ignorando por completo el tono despectivo de aquella joven.

- Así es, mi nombre es Emily Begthom o Emily Grant como solía llamarme hacia ya… ¿cinco años?

El rostro de aquel hombre se convirtió en una morisqueta molesta, sorpresiva. Emily no despegaba los ojos de su mirada, quería demostrar que ya nada la hería, ni siquiera la cara de dolor de su padre.

Al verlo echarse en el sofá, Sophie corrió a ver que le estaba pasando, por que se estaba agarrando el pecho.

- ¿Estas bien?-. Le pregunto la menor a un costado de él con un tono de preocupación mayor.

- Deja… deja, estoy bien-. La tranquilizo John, tomándole sutilmente el rostro para que viera que si lo estaba. - ¿Co-cómo diste con Sofía?-. Interrogó ahora mirando a su hija mayor; porque había que decirlo, Emily aun pertenecía a su familia aun que ella ya no le importaba.

- Luego te explico, ¿ok?-. Habló en cambio Sophie antes de que Emily pudiera decir palabra alguna.

- No… no entiendo, pensé que…-.

- ¿Qué pensabas?-. Le interrumpió de golpe Emy.- que podías seguir dándome por muerta, ¿eso?. Que podías seguir como si nada… ¿eso pensabas?-. El modo en que decía las cosas no era el mejor y lo sabía, pero toda la rabia y la pena acumuladas con el tiempo la hacían actuar por inercia. Respiró profundamente y posó la mirada sobre su hermana quien tenía la cabeza gacha.

- No fue así hija… si me dieras la oportunidad de-de explicar cómo fueron las cosas-.

- Emily, escúchalo… por favor-. Le rogó su hermana con la mirada bañada en lágrimas.

Miro a ambos alternadamente, sin retirar aun su mirada asesina. Resopló con frustración al escuchar a la pequeña y sin más se dejó caer al Sofá. Tratando de dar a entender de que a eso mismo venia, a buscar el por qué de algo que hasta el día de hoy no entendía.

- No quiero echarle la culpa de todo a tu madre-. Comenzó diciendo John, avergonzado por cómo pudo haber actuado.- pero en gran parte ella fue la que maniobró todo. Tú sabes cómo era tu madre-.

- No pasaron más de tres meses cuando supe el por qué verdadero del viaje. Hasta ese entonces tenía entendido que te había mandado para que pudieras estudiar, que después de que… de que tu bebé naciera regresarías. Pero no fue así-. Sentía como la palma de la mano de Sophie recorría por su espalda, tratando de darle apoyo. Respiró profundamente y no dejó de mirar a Emily.- Un día escuche a Mary hablar con su prima. No recuerdo que era exactamente, pero era sobre ti. Decía que… que si llegaba a recibir llamadas mías que no las pasara-.

Mentalmente Emily trató de retomar la historia, de saber en dónde estaba en ese entonces. Ahora sabia el por qué de las negativas a Sophie “Pensó que sería alguna distracción”. De a poco el odio inesperado que sentía por su padre comenzaba a apagarse como una fogata rodeada de ramas. Todo había sido planeado por su madre pero… ¿Por qué?.

- Traté de hablar con Mary, le pedí explicaciones… se las exigí pero nunca me dijo nada. Días después Sophie cayó en una crisis y estuvo más de dos meses hospitalizada. No sabes cómo me arrepentí de todo lo que había hecho, sin saberlo aun que sea.

Por lo mismo di con Matt y lo ayude a que se fuera a Italia contigo. Ya después… tu madre siguió con las mentiras y entre esas era la que estabas...-.

- Muerta-. Completó Emily con la voz quebradiza.

- E-exacto-. Afirmó John con la cabeza gacha, sentía tanto por lo que había hecho que ya dejar a Mary como la culpable no le importaba. Ella después se las arreglaría.- Después de que Sofía sanara le pedí el divorcio a Mary y me traje a tu hermana a vivir conmigo-.

El silencio rodeo la habitación por completo. Emily miraba con suma determinación a su padre, tratando de encontrar alguna pisca de mentira. Pero ella siempre supo… en lo más hondo de su corazón que la culpa de todo aquello había sido su madre. ¿Tanto era el odio hacia ella?, al parecer sí. “Nunca me perdonó por lo de Benjamin”.

- No te pido el perdón, solo que no me guardes rencor por todo lo que no pude hacer por ti. Sé que…-.

- No digas mas… ¿quieres?-. Dijo despegando los labios y dejando a su padre callado. Respiró fuertemente y con el bordillo de la mano se limpio las lagrimas.- Yo nunca te condené papá, solo que… que no se… pudiera alguna vez saber todo lo que había pasado. Y me alegra escucharte a ti decirlo-. Le sonrío a duras penas, pero lo hizo.

- Te extrañé tanto Emily… MI Emily-. Espiró una de sus manos par que pudiera tomarla, y así lo hizo. Ya el odio no estaba. Por primera vez y en mucho tiempo no recordaba lo que era un abrazo de su padre. Que le dijera “MI Emily”, que le besara el pelo. Que la calmara.

**

La hora pasaba y el sol comenzaba a irse y el cielo se transformaba en un cuadro digno de admirar, con sus colores anaranjados y rojizos combinados.

No había señal aun de alguno de los pequeños. Volvía a maldecirse por dentro al no haberle pedido el número de teléfono a Matt.

Dio al cigarrillo la última pitada y lo dejó caer al piso. Se colocó en pie y retomó el camino que había seguido no sin antes mirar por detrás de su hombro, haber si en aquel carrusel se asomaba alguien conocido. No avanzó más de tres metros cuando algo se le atravesó por el frente.

Su sonrisa la delataba y unas ganas inmensas de abrazarla le recorrió por el cuerpo. Su cabello rubio y cortado hasta donde recordaba, el vestido de verde chillón que solía usar y sus ojos de un almendrado intenso.

- ¡Sophie!-. Exclamó asombrado mientras avanzaba hacia la pequeña pero ella tenía la mirada asustada. Dio un paso hacia atrás y dejó caer de sus brazos a su peluche. – No, espera-. Se hincó a recoger el peluche.

Al retomar su posición la niña ya no estaba. Miró a su derecha, en donde sostenía al oso, pero este tampoco estaba. Algo le hizo llamar la atención unos metros más adelante. Una pequeña con el vestido verde le hacía señas para que fuera a por ella. Sin más, comenzó a correr llegando a su lado, agitado.

- ¿Sophie?-. Comentó entre jadeos pero no recibió respuesta alguna. Se irguió y comenzó a buscar por todos lados.

“Delirios…” pensó amargamente mientras posaba su vista en distintas partes tratando de encontrar algo. ¡BINGO!... sentada en una banca se encontraba quien había estado buscando durante todo el día. Sonrió complaciente mientras trataba de dar con la respuesta a como había sido que el recuerdo de Sofía brotaba de la nada.

En este capítulo desde que Emily se encuentra su padre hasta lo último lo terminé en un día… ¡UNO!, ¿lo pueden creer? xD. Perdón por atrasarme tanto, son vacaciones, lo sé… pero no puedo hacer nada mas D:!. Espero que les guste y que haya sido lo que esperaban si no, cada uno se puede ir dando pataditas en el trasero e.e xD.

Agradezco a mi reproductor de música ya que si no hubiera sido por su reproducción aleatoria esto no hubiera nacido ._. [Nótese que salieron: One-U2. Best of you, big me-Foo Fighters. Baby I’m yours- Arctic Monkeys. No love-Simple Plan. Last night on heart, are we the waiting, whatsername, one of my lies, she, little girl-Green Day. Yesterday, hello Goodbye-The Beatles. Crash, best of me-Sum 41. The ghost of you, cancer, desert song-My Chemical Romance. Dani California, under the bridge- Red Hot Chili Pepers]

Canciones mamonas Mode On (?)

Eso :B

martes, 31 de mayo de 2011

Capítulo 10: No hay de que temer.


¿Sería acaso la misma niña?, solo lo podría saber una vez que se girara para verla.

- ¡Qué mierda…!-. Exclamó la chica, una vez que sintió algo por sobre su brazo. Los ojos de Emily se abrieron enormemente y su corazón agitado aún por la corrida comenzaba otra vez a golpetear rápidamente. - ¿¡Qué hace!?- No debía de tener más de doce años, aún así se hacía notar como si fuera toda una adolecente.

- Yo… yo… Perdón, Sofía-. Dijo en cambio la mayor, aun con el aliento entrecortado.

- ¿Perdón?-. Espetó en cambio la chica, tratando de zafarse de la forma menos sutil de la mano que la sujetaba.- ¿Co-cómo sabe mi nombre?-. Emily le sonrió amargamente, mientras sacaba su mano desde el brazo de la chica.

- ¿No me reconoces?-. La menor negó efusivamente con la cabeza, aferrándose más aún al pilar de libros en sus Brazos.

- Dígame quien es oh… oh llamo a la policía-. Respondió desafiante

- No te asustes, no te hare nada malo. So-solo es la impresión… -.

La chica la miraba con una serenidad en los ojos que le hacia crecer aun mas las ansias de expulsar todo. De decir que era ella la misma chica que hacía más de seis años se había ido de la nada… sin ninguna explicación fiable para ella.

Dio unos pasos hacia la menor, con las manos a los costados y los puños apretados. Reprimía en su garganta las ganas de querer llorar, no podía dar paso a eso… no ahora, por lo menos.

- Insisto, si no me dice quien es deberé llamar a la policía-. Volvía a amenazar quien debería ser Sophie

- Me llamo Emily-. Susurró a penas

- ¿Qué?-.

- Que me llamo Emily-. Repitió más fuertemente, tragando saliva con dificultad luego.- No creo que logres…-.

- ¿E-Emily?. Emily cuanto-. Exigió la menor con un dejo de sorpresa en sus ojos. Sus ojos vagaron por toda la figura de la mujer, tratando de buscar alguna señal de poder saber quién era ella.

Emily esbozó una sonrisa satisfactoria.

- Grant-. Fuerte y claro. -Soy yo Sophie, ¿logras recordarme?-. La pequeña se tapó la boca, tratando de reprimir un grito de sorpresa. ¿Podría ser?

- No, no, no… Emily murió hace cinco años, est…-.

La sonrisa de Emily se enanchó al escuchar tamaña mentira. “Así que me preferían muerta”, pensó mientras una pequeña lágrima resbalo por su mejilla. Con el bordillo de la mano se la limpió efusivamente e hizo como que nada hubiera pasado.

- No hay de que temer Sophie-. Le interrumpió la mayor. –Ya nada importa, ¿o sí?-.

La chica había bajado la mirada, tratando de que la mujer que tenía delante no la viera como estaba llorando. ¿Acaso su madre podría ser tan cruel como para poder inventar algo así?, la verdad, no lo creía. Pero algo, algún impulso dentro le hacia crear lo contrario.

Recordó como había sido su madre con su hermana mayor durante los escasos años de conciencia. Ninguna muestra de amor hacia ella.

Levantó la vista aun con los ojos nublados por las lágrimas y observó a quien decía ser su hermana. Rara vez lograba acordarse de ella, pero siempre trataba de hacer que su madre le hablara de ella. Buscar fotografías de ella. Alguna señal de recuerdo.

- ¡Claro que si!-. Dijo despegando los labios. –TU… llegas y dices que-que eres Emy así como así. ¿Cómo me puedes garantizar que eres quien dices ser?-.

La mayor, aun sorprendida por lo expresiva que era aquella niña; no sabia que decir. Las palabras se le hacían vagas en su subconsciente.

- Re-recuerdo que tenias un osito que solías llevar a todos lados. No dejabas que nadie lo tocara excepto yo y mamá. Charlotte-. Espetó Emy luego de un silencio largo. – También recuerdo que durante los primeros días de escuela [el mismo año en que desaparecí] te habías hecho amiga de… de…-. Pero no pudo seguir, el tan solo nombrarlo ya era un esfuerzo sobrehumano para ella.

- ¿De?-. Insistió la menor, mordiéndose levemente el labio inferior. Ya ni frio sentía luego de aquellas palabras.

- De Billie Joe-. Dijo Emily, agachando sutilmente la cabeza.

El silencio volvió a envolverlas, dejando un clima de suma impaciencia en ambas. Emily ya no podía hablar más… y Sofía… Sofía no lograba comprender que pasaba.

La menor; aún sujetando los libros por sobre sus brazos, se sentó en la vereda de la calle, ignorando por completo lo helado que podría estar el asfalto.

Todos los movimientos eran fríamente vigilados por los ojos impacientes de Emily. No lograba saber si le había creído fielmente, o que… había entrado en un shock. Lo último la había asustado.

Sin saber que hacia tomó posición al lado de la chica, quien no despegaba la vista desde al frente.

- ¿So-Sophie?-. La llamó sutilmente Emily. Hecho su cuerpo lentamente hacia delante, tratando de poder verle el rostro.- ¿Estas bien?-.

Esa fue la chista que hizo traer a tierra firme a la chica. Rápidamente giró su rostro hacia quien se encontraba a su lado. Le sonrió toscamente.

- ¿Si estoy bien?... ¿tú crees que estaría bien si alguien se aparece de la nada y me dice que la que yo suponía que era mi hermana muerta, no lo es?. Que… que aunque no tenga mucha memoria de lo que fueron los últimos años con ella, de vez en cuando le lloraba-. Emily, aun sumida en el impacto de escuchar hablar así a Sophie se negaba y se reprimía a poder abrazarla. No quería hacer sentir peor a la chica.

Sofía volvió a sonreír toscamente, suspirando largamente.

- Creo que no estoy bien-.

- Entiendo que estés… confundida, y no te presionaré. Solo… solo quería que supieras en parte la verdad-. Sophie entrejuntó las cejas casi dejándolas toparse una con otra.

- ¿parte?-. Interrogó incrédula.

Fue el momento de Emily para sonreír apenas. Su madre la había borrado de su vida y por ende todo lo que tuviera que ver con ella.

- Tiempo al tiempo-. Dijo la mayor.- Cuando sea prudente podré contarte todo, ahora… ya es tarde y creo que Mary te retará si no llegas a la hora-.

- Creo que también tendré que ponerte al día-. Repitió ya con un humor más liviano la menor. Fue el turno de Emily de abrir levemente los ojos asombrada.- Vivo con papá-.

- ¿Y Mary?-. Preguntó exaltada Emily.

Antes de responder alguna otra cosa, Sophie se zafó de su mochila en los hombros y con rapidez rebuscó en su interior sacando segundos después un cuaderno y un lápiz. Escribió algo que luego le estiró a Emily.

- ¿Qué-que es?-. Miraba alternadamente tanto al papel como a su pequeña hermana.

- Mi teléfono, el de papá y la dirección del departamento-.

- Gracias-. Dijo sorprendida Emily recibiendo de una vez el papel y echándole una hojeada rápida.- ¿Te puedo pedir un último favor?-. Sofía asintió afirmativamente.- No le digas a papá que estoy acá-.

- ¡¿Por qué?!-. Exclamó asombrada la chica. De las tantas confusiones que tenía, una más en su lista no era de esperarse.

- Promételo…-.

- Lo haré-.

Sentirse aliviada era poco en comparación a lo que sentía realmente en su pecho. Debajo del techo que la cubría junto con Jeremy se le hacía muy bajo, y las paredes… angostas.

Luego de dejar a Sophie en la parada de autobuses el camino al hotel se le hizo corto. No dejo que los regaños de Jery llegaran a su subconsciente y mucho menos el ensordecedor sonido del teléfono sonando. Era un hueco tan grande que había completado hoy que lo único que deseaba era tirarse a la cama y esperar a que el sol volviera a salir, avisando que un nuevo día comenzaría.

- Es Matt-. Comentó apoyado en el umbral de la puerta del dormitorio Jeremy, sujetando con la mano derecha en auricular inalámbrico.

Pensó en decirle que no estaba… pero no podía ser más irresponsable. Debía saber algo de sus hijos… y de él también, obviamente.

Apoyó las manos en el colchón, dándose impulso para pararse y cogió desde las manos de su amigo el teléfono.

- ¿Emily?-.

- Hola Matt-. Saludó tratando de sonar lo más convincente posible.

- ¿Qué pasa Emy?, no me digas que nada porque sé que a Jeremy si le pasa algo contigo-. Quiso saber con autoridad Matt desde la otra línea.

- No-no pasa nada, de verdad-. Sonrió tratando de convencerlo. Siendo inútil ya que no lo podía ver. Vio a Jeremy negar con la cabeza mientras cerraba la puerta detrás de sí.

- Se fue Jeremy…-. Sonó mas a afirmativo que a una simple pregunta. La conocía tan bien que hasta en las mínimas mentiras lograba pillarla.- Ahora… ¿puedes decirle que pasa?-.

Emily no sabía ni cómo empezar… se mordía continuamente el labio superior tratando de reprimir muchas de las cosas que por su cabeza pasaban. Dejando tan solo escapar las sutiles.

Por un instante pensó en que qué pasaría si dijera todo… de que servía callar mas todo. Recordó el ejemplo de su hermana, de lo crudo que debió haber sido para ella enterarse de una verdad. Se imaginó a sus hijos y de cuál sería la reacción de ellos ante la inminente verdad de su padre… que pasaría con el mismo tipo ¿Sería perdonada?, claro que no… ¿podría seguir con su vida de forma más tranquila, sabiendo que todos le tendrán rencor?, por supuesto que no… entonces ¿Qué mierda estaba haciendo?, no lo sabía.

Lo que menos deseaba era ganarse el odio y reproche de sus hijos, tanto como ella aun los sentía con su madre -aun que muy en el fondo trataba de dar vuelta la página-.

Agitó vagamente la cabeza, tratando de hacer callar las voces en su cabeza y colocó atención a lo que pasaba en su alrededor. La habitación volvía a ser para ella un lugar grande, ya no sentía aquel alivio en el pecho. “Una de las tantas verdades ya salió”, se reprochó mentalmente dándose ánimos vagos. “No te enloquezcas en la idea de que, si ahora has podido decir una de ellas, puedes sacar a flote mas… espera un poco”.

- ¿Más calmada?-. Escuchó que hablaban desde el tubo que sujetaba con su mano derecha. Desvió la mirada desde la lámpara y la dirigió al aparato, colocándoselo luego en la oreja.

- Vi a Sofía-. Soltó con cierta reprimenda de lágrimas.

Todo volvió al silencio…

- ¿Qué-que dices?-. Dijo Matt sorprendido.

- Aun no lo creo, pero no te imaginas como me siento-.

- Claro que no amor-. Suspiró con cierta obviedad.- Yo solo… solo no lo creo. ¿Cómo has dado con ella?-. Con los pocos ánimos que encontró dentro suyo le relató en pequeños saltos del tiempo lo como era que se había topado con ella.

- ¿Y bien?-. Preguntó Emily luego de un tenaz silencio.

- No sé qué decir-. Respondió con cierta risita nerviosa.- ¿Tu estas bien?-.

- Dentro de todo lo que se puede decir bien… no, pero lo supero-.

- ¿Volverás a verla?-.

- Me ha dado la dirección del departamento en donde vive con George… no sé si pueda ir-. Dijo al último cabizbaja.

- ¡Claro que iras!-. Le animó Matt con entusiasmo.- Es TU familia Emy, aun que sea tu hermanita-.

- Gracias-. Espetó sonriéndole al teléfono. Matt siempre lograba sacarle alguna pequeña sonrisa y de alguna manera los pensamientos que hacia minutos la inundaban, habían desaparecidos.

- Te extraño-. Confesó con sutil ternura Mathew. Habían pasado tan solo tres días y ya sentía aquel vacio ya conocido.- Los chicos no paran de preguntar que cuando regresas y como siempre debo inventarles algo. Chuck ya no está enojada contigo, pero sabes cómo es su carácter-.

Sonrió más ampliamente al recordar a sus pequeños. Faltaba tan poco para poder pasar con ellos las navidades, que dos o tres días mas ya no le importaban.

- Diles que en menos de una semana estaré ya en casa… necesito verlos-.

- ¿A que no sabes con quien me he encontrado en el Central Park?-. Dijo con una voz lo más entusiasta posible, provocando que Emily riera a carcajadas. Ya estaba de mejor humor y una que otra noticia que le diera su novio, la verdad, no importaba mucho. Ya había superado lo de su hermana… por hoy.

- No lo sé… dímelo tu-.

- a Armstrong-.

Sintió que su cerebro procesaba lentamente la información necesaria. ¿Qué había sido lo que acababa de escuchar?. Controló su respiración, pero una pequeña punzada en el corazón la hacía volver a la realidad.

Trataba de olvidar por completo la tamaña idea que había tenido en un principio, y ahora se le asomaba como una posible sugerencia.

lunes, 16 de mayo de 2011

Capítulo 9: Arrepentimientos...




Llevaba más de dos horas parada sobre el balcón de su habitación, observando absorta como el sol comenzaba a asomarse escasamente detrás de los edificios contiguos. Aun no podía conciliar y sueño, por lo que ya era su quinto cigarrillo que se llevaba a la boca.

Exhalaba el humo con impaciencia, tratando de conseguir algo que ni ella misma sabia. De tan solo recordar lo escasamente cerca que estuvo de recuperar parte de su pasado la hacia tiritar levemente provocándole pequeños espasmos.

Tiró la colilla del cigarro al piso y dejo escapar la última bocanada de humo. Debían no ser mas de las ocho y media de la mañana… aun no podría llamar a casa, no para molestar ni despertar a los chicos. Por lo mismo, dejaba escapar la idea de tomar el auricular del teléfono y marcar, aun así la idea de recordar lo que había pasado la noche anterior… Le parecía absurdo hasta infantil su actitud. Ya no era la misma mujer de hace cinco años y debía de comportarse como la mujer de edad a la que representaba ahora.

“Si solo hubiera corrido un poco más”, se reprochaba esbozando una sonrisa tosca. “Ya basta… no lo hiciste así que cállate”.

- ¿Qué hora es?-. Escucho hacia sus espaldas con una voz que indicaban que aun no despertaban. Miró por detrás de sus espaldas y se encontró con el rostro desorbitado de Jeremy.- ¿Qué haces levantada?.

- Hola Jery, corazón… son las ocho y algo de la madrugada-. Le dijo la chica con un tono burlón. Se giro completamente y caminó hacia su amigo.- No podía dormir-.

- ¿Sabes a qué hora debemos estar en el estudio?-. Preguntó él en cambio, recuperándose paulatinamente del sueño.

- ¿diez y media?-. El chico explotó en una carcajada.- ¿De que te ríes?-.

- A las nueve debemos estar ahí… o más bien tú. Recuerda que George te dejo a ti encargada de las primeras fotos-. “¡QUE IDIOTA!”, pensó ofensivamente hacia ella.

Ignoro las risas que venían por parte de Jeremy y en torpes pasos avanzó por el pasillo. Regresó a su habitación y tomó las primeras prendas de la maleta. Cruzó el pasillo nuevamente para poder ingresar al baño, pero antes de haber ingresado espetó con un tono no muy simpático.

- Me las pagarás Jery-. Y antes de escuchar alguna respuesta, ingresó a la ducha.

**

- ¿Qué pasa Emily?-. Le preguntaron a sus espaldas, sacándola por completo de sus pensamientos. Se giró levemente y observó a quien la había llamado. Dejó sobre la mesa la cámara fotográfica y le sonrió.

- Nada Michelle… solo deja tomar algo más y nos vamos-. Dijo ignorando por completo la mirada estudiosa de la chica.

Respiró profundamente y despejó su mente. Pidió que le movieran un par de cosas a la camioneta y una vez todo listo –luego de pedir perdón por su demora- se subió junto a Michelle –una de las chicas que hacia la práctica – y el chofer, Mark.

**

El sol se asomaba por una suave rendija de la cortina, comenzando a darle por sobre los ojos, haciendo un poco molesto la sensación. Se removió perezosamente desde la cama y con algo más que sueño, comenzó a estirarse. No sabía cuánto tiempo había logrado dormir… cuatro, cinco horas; no lo recordaba. Solo lograba captar que la noche anterior no lo había pasado tan mal.

Luego de llegar a la casa todo empapado por la lluvia repentina, cogió algo de ropa seca desde el armario y se encaminó hacia el baño. No tardó mucho en salir y decidir qué hacer. No estaba de humor para quedarse echado sobre el sillón, con una botella de cerveza y mirando mierda en la T.V.

Retiró las llaves desde la fuente en donde las había dejado, agarró su chaqueta y se encaminó hacia cualquier mejor lugar. No le fue difícil encontrar algún bar abierto. De noche y por Nueva York, donde uno caminara se encontraría algún lugar en donde tomar algo. Al ingresar, el olor a cigarrillo le golpeo el rostro, haciéndole dejar escapar una sonrisa de autosuficiencia. Buscó un lugar cómodo en donde sentarse –preferentemente en la barra- y pidió su orden a una chica que estaba detrás del tablón.

Su cabeza comenzó a girarle levemente y pequeñas punzadas comenzaron a molestarle. Con algo de dificultad se quitó el cubrecama de encima y camino a pasos arrastrados hacia el baño. Algo le anunciaba que debía ir al baño, y así fue. En unos escasos segundo logró llegar al lavamanos y una fuerza sobre su estómago acompañada de arcadas en su garganta le hicieron devolver desde su interior lo que había logrado tomar la noche anterior.

Se remojó la cara una vez que se sintió mejor y tomó su cepillo para quitarse el mal sabor de su boca. “Me alegro de no haber hecho algo más estúpido”, pensó Billie Joe mientras se observaba detalladamente en el espejo. Una que otra cana blanca comenzaba a asomarse por su cabello oscuro. Ya sería hora para poder cambiarse de color.

¿Hace cuanto que no se sentía con la libertad de tomar y llegar a casa sin que Addie lo regañara?. Pues hace mucho… o más bien ¿hace cuanto que lograba hacer lo que él quisiera?.

El estruendoso sonido del teléfono lo hizo volver a la realidad vagamente. Agitó levemente la cabeza, tratando de ese modo poder sacarse las ideas. Salió del cuarto de baño y desde su propia habitación y cogió el auricular del aparato aquel que hacia ruido.

- ¿Diga?-. Espetó con la voz un poco seca.

- ¿Billie Joe?. Gracias a todos los cielos… ¿Dónde estas?-. Aquella voz la reconocería aún que tuviera los oídos levemente tapados.

- Hola Tre, tanto tiempo sin hablar contigo. ¿Cómo están las vacaciones con franquito?-. Se escuchó un sonoro suspiro, seguido de un pequeño silencio.- Estoy en Nueva York-.

Sabía que seria regañado por… ¿decima vez?, ya no lo recordaba bien. Podría estar cometiendo alguna estupidez, y antes de poder cometerla sus amigos saltarían a por él.

- ¿Se podría saber que haces tu ahí?. Recibí una llamada de Addie diciéndome que habías disque HUIDO de casa…-. Esbozó una tosca sonrisa al recordar lo preocupada que solía ser su eighty, como suele llamarla a veces. Perfectamente sabía que ella estaba para él, como él estaba para ella. Solo que solía comportarse como un pequeño idiota. Sabias palabras de su persona.- Y luego tengo millones de llamadas en el buzón de voz de Mike pidiéndome una y otra vez que si sabía algo de ti que le avisara. ¿En qué mierda te has metido y yo no tengo el agrado de saber?-.

- No es nada Tre… ya sabes cómo es Mike de exagerado-. Le explicó sutilmente.- Solo tome vacaciones temporales, nada del otro mundo, querido-.

- Problemas con Addie otra vez-. Había Sonado mas afirmativo que pregunta.

- No-no es eso… solo que no estoy bien. YO soy el del problema.

- Dude, tu siempre eres el problema-. Espetó con una risita su amigo desde el otro lado de la línea.- Cuídate-.

- Como si fuera a hacer algo malo-. Espetó de forma ofendida, rotando los ojos.

- De igual forma… tráeme un recuerdo-.

- Lo tendré presente-.

Y la comunicación se cortó. Le agradaba la idea de saber que sus amigos lograban preocuparse por él.

Dejó el auricular en su lugar y se dirigió nuevamente a su cama. La cabeza le iba a explotar si en ese instante no cerraba los ojos.

**

Tomó la última foto que le faltaba al rollo de cinta y dejó la cámara a u costado. Llevaba todo el día en aquel sitio y desperdiciar un tiempo de libertad sería una estupidez. Le avisó a Michelle que descansaría un rato y se alejó del grupo.

No sabía perfectamente donde estaban porque Mark no quiso que decir nada hasta que llegaron; el lugar era hermosamente jodido. Era un mirador hacia las afueras de la Gran ciudad, de eso estaba segura. Había estado tan concentrada en su trabajo que no se había dado el tiempo de observar lo que la naturaleza misma le entregaba.

Miró detrás de su hombro y una vez que se percató de que nadie la estuviera viendo avanzó a paso firme hasta el ‘último rincón.

Aquel aire tan puro la embriago por completo, dejándola por unos instantes con los ojos cerrados. Al instante las imágenes de su familia fueron fiel recuerdo en su mente. “¿A que nunca podré vivir en paz?”, pensó mientras esbozaba una pequeña sonrisa torcida.

Claro que no, eso sería como querer borrar todo en su vida. Porque aunque ella mas se negara, el fiel recuerdo de sus padres estaban ahí. No sentía rencor, no sentía dolor, solo era una mezcla de sabor amargo y un poco de remordimiento… sobre ella. ¿Qué hubiera pasado si las cosas no hubiesen pasad como de verdad lo fue?. La sola idea de pensar en no tener a sus hijos la hizo estremecer. De igual forma, no vivía tan mal… estaba tratando de hacer una vida con alguien a quien en lo más profundo de su corazón quería, y junto a sus pequeños, parecía ser que era feliz. Pero tampoco se debe ser tan mala persona como para no recordarlo.

Billie Joe siempre estaría ahí, ya fuese en la sonrisa diminuta de Nicholas, como en los profundos ojos verdes de su Chuck.

- ¡EMMY, NOS VAMOS!-. Gritaron a unos cuantos metros de ella. Michelle agitaba animadamente el brazo por sobre su cabeza, tratando de llamar así su atención.

Guió su mirada hacia la chica y con un diminuto movimiento de mano le hizo ver que la había escuchado. Miró por última vez aquel mirador y dejó que su mente se empapara de aquella imagen.

Llevaban más de una hora en la camioneta de la compañía, todo entre risas y chistes animados. Todos atentos a lo que cada uno hacía, menos Emily. Con la mirada perdida hacia las calles vagas que comenzaban a aparecer a su vista estaba pensando en llegar al departamento y hablar con Matt, necesitaba algo de voz familiar.

La camioneta giró hacia una esquina y en un dos por tres se encontraba… ella se encontraba en la misma avenida en donde la noche anterior habían estado ella y Jeremy paseando y viendo por las vitrinas de las tiendas. Un escalofrío le recorrió la espalda de tan solo imaginarse que podría encontrarse con la supuesta Sophie que no había podido agarrar.

Su corazón palpitó a galope cuando en una de las esquinas a los costados del camino una chica de expresión asustadiza y con unos libros en las manos esperaba que los autos terminaran de pasar.

- Mark, ¡para!-. Gritó extasiada Emily, haciendo que todos; quienes hacia unos segundos reían, la miraran con cara espantada.- Debo bajar aquí… para por favor-.

- ¿Qué paso Emmy?-. Preguntó Michelle a su costado, tomándola ligeramente del brazo. La chica no dijo nada, solo le dio una mirada significativa.- Mark, para-. Espetó luego

La camioneta frenó lo más rápido que pudo, llevándose consigo un ruido insoportable.

Emily tomó su bolso y antes de poder abrir la puerta del automóvil, le sonrió ampliamente a Michelle, tratando de indicarle las gracias. Bajó y observó a la camioneta hasta que se perdió por la esquina. Volvió a tomar unos grandes sorbos de aire antes de poder correr.

Nunca había sentido sus piernas más ágiles desde los mismos tiempos de la escuela. Ni siquiera sabía que realmente estaba haciendo, solo sabía que sus piernas se movían sincrónicamente y que su brazo; ya estando a una distancia prudente, agarró la abultada chaqueta de la chica.

lunes, 25 de abril de 2011

Capítulo 8: Y es así como la verdad flota.


- Ya te dije que no iré, y es mi última palabra Jery-. Le decía con tono cansino Emily a quien estaba sentado en el sofá, con las piernas por sobre la mesita de café y los brazos abiertos por sobre el bordillo de éste.

- Y yo te digo que no te dejaré sola acá… vamos cariño, divirtámonos un poco-. Era la quinta o sexta vez que Jeremy repetía las mismas palabras. Comenzaba a aburrirse de hacerlo, pero no daría su brazo a torcer. No quería verla echada en la cama con algún pote de helado o palomitas de maíz –a lo película gringa-, esperando que algo pasase. –Solo media hora-.

Se incorporó de un salto y camino los pasos mínimos para estar en frente de Emily. Ella tenía la mirada baja, consciente de que como lo estaba tomando era un completo error, que Jeremy trataba de sacarla de su trance y de que tratara de mirarle el lado positivo; como cuando se pasaban horas sobre el balcón de la habitación de ella en Florencia, conversando de lo que fuera… de todo, solo para que no se sumiera en sus pensamientos.

- ¿Media hora?-. Inquirió con cierta flaqueza en la voz. Jeremy sonrió.

- Dejémoslo en cuarenta y cinco-. La chica lo miró con el ceño fruncido.

- Sabía que lo harías… -. Resopló con desgana.- deja llamar a los niños y voy-.

- ¡No!, ya tendrás tiempo para eso-. La detuvo antes de que avanzara hasta el teléfono.- Piensa en ti por un minuto, ¿ok?-.

- Pero…

- Pero nada. Ahora, tomas tus cosas y nos largamos de acá-. Dijo con seriedad.

Miró ceñudamente a su amigo, pero una vez que observo que no lo decía por decir bajo los hombros y se coloco a hacer lo que debía: Agarrar su bolso, las llaves de la habitación y salir junto con Jeremy.

Llevaban más de media hora caminando por entre la multitud. Desde la última confesión de Matt, Billie se había quedado callado… no se sentía cómodo, o mas bien, trataba de evitar algo que a las finales lo sorprendería… pero hasta entonces lo único que atinaba a hacer era mover sus pies y mirar de vez en cuando a Matt.

- ¿Y qué haces en Nueva York?-. Inquirió el menor de los dos, tratado de apaciguar el silencio. El eludido lo observo absorto por unos instantes, para luego sonreír amargamente.

- De… vacaciones-. Espetó tratando de sonar firme.- Los chicos se fueron con su madre a casa de su abuela y me di unas vacaciones-. Agregó al ver que Matt abría la boca para expresar otra pregunta.- ¿Y que ha sido de tu vida?... veo que por lo menos ocupado estás-.

- Se podría decir que si-. Espetó con entusiasmo.- Trato de estar el mayor tiempo posible en casa, ayudando a mi mujer… llevando por sobre los hombros a la banda-.

- ¿Tienes grupo?-. Le interrumpió con mero asombro Billie Joe. El chico asintió.- Me alegro por ti. Eso quiere decir que de algo te sirvió el conservatorio-.

- En gran parte si, pero en los estudios… nunca pude terminar la escuela-. Confesó encogiéndose de hombros Matt.- Tuve que trabajar para poder… poder mantenernos-. Apuntó con la cabeza hacia la dirección de lo pequeños.

Billie Joe cayó en la absurda realidad. ¿Cuántos años tendrían esos pequeños?, cuatro o cinco años, puede que un poco más. Miró en completo silencio hacia los niños, luego guió su rostro hacia Matt quien le sonrió escasamente. El menor de ambos ya tendría cumplido o por cumplir sus escasos 23 años. “Tan mal no se sacar cálculos”, pensó dubitativo Billie Joe. ¿18 años y ya ser padre de dos creaturas?.

Sin pensarlo si quiera por una milésima de segundo, abrió la boca para expulsar un:

- ¡Who!-. Medio susurro, medio ahogo.- Ya veo…-.

- No me quejo de igual forma. Pero es TAN difícil cuando no se esta en compañía-. Comentó Mathew mirando hacia sus zapatos. Billie no entendía a que iba todas esas palabras.- Emily no estaba conmigo cuando paso todo esto… a ella la habían mandado a estudiar a Italia. Fueron días frustrantes, pero no sé como logré al fin poder sacar lo poco y nada que tenía y saber vivir con eso-.

La cabeza comenzaba a darle vueltas con tanta información que recibía. Trató de concentrarse en no caer y hacer el ridículo en frente de tanta multitud. “Y vamos con una Emily otra vez”, le regañó su subconsciente. Pero de nada servía escucharla. Aun rebotaba en su cerebro esas palabras. Exhaló una bocanada de aire inmenso –tratando, obviamente de que Matt no lo notara-.

- ¿Emily?-. Preguntó Billie Joe. Matt le sonrió ampliamente para luego afirmar con la cabeza.

- La misma que tu y yo solíamos conocer… ¿recuerdas?-.

El mundo para el se detuvo inmediatamente. Era SU Emily. Aquella chica que le traía problemas con facilidad en su vida pasada, aquella que por una sola sonrisa de sus labios pude hacer miles de idioteces. La misma a quien ahora aquel chico, inconsciente de todo el pasado de él y ella; orgullosamente nombraba como su “mujer”. ¡Rayos!.

- ¿Estas bien?-. Escuchó que le decían a un costado… un susurró para él. Matt lo sujetó por los hombros y lo observó con una mirada asustada.

- Claro… claro, solo… creo que el cigarrillo empieza a hacer sus efectos-. Mintió mostrando una sonrisa para poder demostrar que todo en el iba bien

- Me has dado un susto-. Dijo el menor, soltándolo de a poco.- Creo que deberías empezar a dejarlo-.

- ¿Tú crees que podrás convencer a este viejo tacaño?-.

- ¿Viejo?, por dios Billie Joe. Si estas joven todavía-. Rió entre dientes Matt, viendo como Billie se encogía débilmente de hombros.

Una gota cayó de improviso por sobre su hombro, segundos después millones de ella comenzaron a descender desde el cielo. Antes que nada, Matt comenzó a llamar a gritos a Chuck y a Nick para que se acercaran. La gente comenzó a esparcirse y a correr debajo de los arboles, otros… a correr despavoridos hacia sus automóviles, cargando entre sus brazos a sus hijos.

- ¿Quieres que te lleve?-. Preguntó apuradamente Matt hacia donde estaba Billie Joe.

- No, gracias-. Le respondió éste, sin poder despegar los ojos de la pequeña niña que llegaba al lado de Matt y quien la alzaba por los aires.

- Fue un gusto volver a verte-.

- Para mi igual-. “Como no va a ser un gusto si justo cuando tratabas de mandar todo al mismísimo infierno, viene y te topas con la hija de Emily”.

Dio por última vez un vistazo a los pequeños y sin más, giró por sobre sus talones y camino con paso decidido hacia cualquier otro lado. Quizás algún árbol, quizás debajo de algún recibidor de hotel, quizás… quizás solo se quedaría sentado sobre una banca, tratando de procesar todo lo que había odio.

La brisa ya no era la misma después de que salió de la habitación en compañía de Jeremy. Se abrazaba a su abrigo tratando de contener el calor por sobre su cuerpo. Llevaban tan solo doce o más minutos paseando por las calles congestionadas de Los Ángeles. “Por eso es que siempre odié venir al centro”. Recordaba amargamente Emily mientras miraba a través de las vitrinas.

- ¿Sabes?, una de las cosas que más idolatro de esta ciudad es como la gente te respeta al caminar-. Comentaba Jery a un costado de la chica con u tono sarcástico que la hizo reír.

- De igual forma estás enamorado de ella-.

- Te tomo la palabra-. Dijo comenzando a caminar por la vereda, esquivando a la gente que venía en sentido contrario.- ¿Acaso no saben tomar su derecha?-. Reclamaba fastidiado.

- Te dije que nos quedáramos en el hotel-. Resoplo con un tono de ganadora, sabiendo que tenia la razón.- Podemos regresar, ¿si quieres?-.

- ¡Y perderme este momento!-. Exclamo Jeremy.- Déjame decirte querida, que tu intento por volver ya es inmune.

- No llegue… ni un poquito-. Espeto Emy, con la esperanza de haber conseguido algo.

- Nada-.

- Idiota-.

- ¿Gracias?-. Inquirió de un humor fantástico el chico.

Volvieron a retomar su curso, dando pasos lentos mientras escuchaban como la demás gente comentaba lo lindo que estaba tal cosa… o lo impresionante que era que en esos tiempos ya se pudiera hacer aquello. Era divertido.

Emily estaba muy atenta a lo que lograba ver por las vitrinas o por la misma calle. Pero algo la hizo llamar la atención.

Mirando por ambos lados de la calle para poder cruzar y con una mirada totalmente perdida. Recordó cuando… en un pasado no muy lejano, una pequeña niña de no más de cinco años trataba de cruzar la calle mirando por ambos lados y trayendo en sus brazos una bolsa de pasteles. La misma niña, ¿podría ser la misma?.

Emily se olvido del mundo entero y solo se giró para comprobar que si era ella. Su color de pelo de un rubio esplendoroso en su niñez –ahora un poco más oscuro- bailaba a su compas, mientras que sus piernas trataban de moverse rápidamente. Se veía que estaba apurada. “Aún con los ojos cerrados la podría reconocer”. Su corazón palpitaba a ritmo acelerado de tan solo pensar que aquella chica podría ser Sophie.

Ignoro lo que Jeremy le reclamaba a un costado y comenzó a seguirla, esquivando a la gente y haciendo odio sordo a las muchas ofensas que le llegaban por tirar a la gente detrás de ella.

La voz no le salía, no le quería salir. Al llegar a la distancia suficiente para tomarla, un miedo le recorrió la mano estirada, haciendo casi como si se convirtiera en espasmo. La chica comenzaba a alejársele otra vez, pero ella se quedó parada, mirando absorta la escena. “si mamá se llega a enterar que estoy acá”. Eso la hizo detener en su nuevo intento de correr. En cambio, giro sobre sí misma y trató de calmarse mientras llegaba al lado de Jeremy.

- ¿ Qué te pasa?. Estas blanca-. Comentó preocupado Jeremy al verla a su lado otra vez. Le tomo el rostro y se cercioró de que estuviera en lo correcto, bien.

- Regresemos al hotel… por favor-. Logro articular con las manos levemente apretadas.

El chico asintió de inmediato. La tomo por la cintura y la guio de vuelta hacia la habitación. Lo que Jeremy ni la misma Emily sabia era que dentro de muy poco, ya todas las mentiras serian sacadas a luz. Por ahora, solo sé que Emily llego extremadamente mal al hotel.