domingo, 9 de octubre de 2011

Capítulo 12: En Problemas.


-

“¿Qué te pasa?-. La pregunta había venido desde un costado de la banca. Una niña de mirada curiosa lo observaba sonriente. Llevaba el cabello recogido en una coleta y un vestido de verde llamativo la envolvía el diminuto cuerpecito abrazada a un oso de peluche. No paraba de sonreír.

- Na-nada-. Le respondió el hombre, tratando de enjuagarse una única lagrima que había caído desde sus ojos.

- ¿Por qué lloras?, no tienes que estar triste-. La voz cantadita de la pequeña le hizo sacar una sonrisa. Los ojos almendrados de la menor lo miraban con asombro.- Así está mejor-. Sin saber porque, rió.

- ¿Estas sola?-. Era tiempo de que él preguntara ahora.

Negó con la cabeza efusivamente.

- Emily fue por unos helados-. Dijo ella.- Es mi hermana-. Agregó luego con un susurro, haciendo reír por momentos a Billie Joe.- ¿Por qué estabas triste?-. Insistió la niña.

- No estaba triste-. Dijo con simpleza el hombre, cosa que no convenció a la menor ya que entrejuntó las cejas tratando de hacerse notar su enojo.- No vale la pena, de verdad… -.

- ¿No me mientes?-.

- Claro que no, ¿Por qué debía de hacerlo?-.

- No lo sé-. Explicó la menor, encogiéndose de hombros y abrazando más a su peluche.- ¿Cómo te llamas?-.

- Billie Joe… ¿tu?-. Con aquella pregunta a la menor le comenzaron a brillar los ojos. Si que se emocionaba con poco.

- Mi hermana me dice Sophie-. Explicó ella mirando hacia donde se había ido Emily.- Él es Chuck-. Estiró todo lo que pudo su peluche hacia delante para que Billie lo viera.

- Mucho gusto… Chuck-. Espetó ceremoniosamente él en cambio, tomando una de las manitas del peluche y estrechándola en un saludo.- ¿Cuántos años tienes, Sophie?-. Le era indescriptiblemente agradable conversar con aquella pequeña desconocida, había sido casi un angelito caído para que pudiera borrarse por unos instantes los problemas que lo acongojaban.

- Mm… seis-. Dijo detenidamente.-aun que me confundo porque Emily me dice que a veces parezco como una niña de diez años… pero no lo sé-. Su voz chillona era chistosísima a la hora de explicar algo.- No me gustaría tener diez-.

- ¿Por qué?, a mi me parecería muy divertido tener diez. Puedes hacer muchas más cosas que si tuvieras cinco o seis-. Explicó Billie… pero al parecer ella no había entendido ya que giró levemente la cabeza en una clara señal de desconocimiento.- Puedes jugar mucho más-.

- Yo juego mucho cuando estoy con Emily, pero cuando mamá llega no me deja divertir-.

- ¿Y eso?-.

- No lo sé… dice que me puedo hacer daño-.

- Eso es una consecuencia de jugar mucho… a que si-.

- ¡CLARO!, pero luego regañan a Emily y eso no me gusta-. Había hecho u gesto tan cómico con la boca que a Billie no le quedo otra que reír.- ¡MI HELADO!-. Gritó de pronto mientras seguía a alguien con la mirada… al parecer avanzándose hacia ellos.

Rápidamente Billie giró en su misma posición, topándose con una silueta femenina que sujetaba un cono de helado en su mano. No podía verle bien el rostro, la luz del sol molestaba un poco.”

Aun no podía creer en su actitud. Se lo llevaba imaginando tanto tiempo que en ninguna oportunidad pensó en poder perdonar a su padre.

Llevaba caminando no mucho. Había dejado a Sophie en la parada del microbús y desde ahí decidió caminar hasta el edificio en donde debía de estar trabajando Jeremy.

“Podría llamar a Matt, necesito escuchar la voz de alguien”, pensaba mientras cruzaba una avenida. Sin pensarlo mas tomó su celular y marco el numero de su novio. “Uno, dos, tres, cuatro, se oye un Aló”.

- Hola amor-. Saludo con suma ternura Mathew desde la otra línea. Se podía oír risas y gritos de niños, a lo mejor estaba en alguna plaza.- ¿Cómo estas?

- Bi-bien y tu?, y los niños?-. Escucho como soltaba una pequeña risita. Eso la alivio aun más.

- Estamos bien, extrañándote un montón-. Fue el turno de Emily de soltar una risa. -¿Cómo está Jery?, ¿te a obligado a salir?-.

- Está bien. Un poco enojado conmigo aun por… porque aun no le he dicho nada de lo que me pasó, pero creo que ya debe saber. Hoy fue con el equipo a tomar otras fotografías así que, recibiré un gran reto-. Dijo torciendo la boca de solo haberse imaginado la reacción de su amigo.

Se oyó un largo suspiro.

- Fuiste-. Exclamó afirmativamente Matt

- Debía de hacerlo-.

- Claro que debías. ¿Cómo lo tomo tu padre?-.

- Fue un tanto sorpresivo la verdad-. Dijo ella.- pero quedamos bien-. No muy lejos de ella se encontraba una pequeña plazoleta en donde no hubo negación en parte de ella al ir ahí.

Silencio.

- ¿Quieres hablar con los chicos?-. Preguntó Matt a lo que Emy soltó un claro:

- Si, por favor-. No hablaba con ellos desde que había abordado el avión desde Nueva York, necesitaba escuchar sus voces.

- ¿Cómo te llamas?-. Le pregunto en completa curiosidad Chuck al hombre que hacia no muy poco la había encontrado perdida.

Billie Joe sabía que no debía estar ahí, recordando como si todo volviera a ser como antes. Que de pronto apareciera Emily y que todo el dolor que había sufrido desde la última vez que la había visto, desapareciera. No debía por que Matt podría sospechar y tratar de alejarlo de su familia, aun sabiendo que el nada podía hacer ahí. No debía por el simple hecho que estar con los hijos de la chica que alguna vez había amado.

Aun así no se hacía caso.

- Billie Joe y tú?-. La pequeña le sonrió ampliamente.

- Yo me llamo Charlotte, pero Emy me dice Chuck. El es Nick-. Agrego apuntando hacia un costado a su hermano, quien jugaba con lo que parecía una rama.

- Así que Emily… sabes, yo era amigo de ella-. No sabía si golpearse contra el suelo o simplemente arrancar de ahí. – Bueno, hace mucho tiempo, no creo que logre recordarme-. Dijo luego, con una sonrisa amarga-.

- ¿Y qué pasó? .Mamá nunca habla de ti-. Por muy inocente que fuera la pregunta no pudo dejar de sentirse frustrado. “Es obvio que nunca habla de ti, tarado”

- If my memory serves me right, I’ll never turn back time… forgetting you but not the time-. Recitó luego de un suave suspiro. Se sentía mas liberado, aun que era de suponer que se encontraría con la cara de la pequeña quien lo miraría con extrañadísima.

- Eso sonó bonito. ¿Qué es?-.

Le sonrió escasamente y separo los labios para poder emitir algún sonido. Pero, ¿Qué le podría contar a alguien que no tenía la mínima idea de que era sufrir?.

- ¡MIRA CHUCK!-. Gritó hacia un costado Nicholas, al parecer había encontrado algo interesante. La chica se levantó de la banca y dejó sobre ella un sutil peluche.

Le fue imposible no despegar los ojos de aquel muñeco y como no, aquella pequeña le traía la extraña sensación de estar con Sophie.

- ¡CHICOS!-. Se oyó a lo lejos. Era una voz muy familiar para Billie Joe, no hacia mucho se había topado con aquella persona. De pronto la figura alta y corpulenta de Matt apareció por entre un caminito de tierra, al parecer buscaba a sus hijos. -¡Hey!-. Dijo agitando brevemente la mano en señal de saludo a Billie. Este le movió la cabeza.

- ¡Acá Matt!-. Espetó de la misma forma Charlotte.- Mira lo que Nick encontró-.

El pequeño retrocedió cuidadosamente, cubriendo algo por entre sus manos. Las abrió y desde su interior una hermosa mariposa de un color anaranjado estiraba sus alas.

Los demás sonrieron maravillados.

- ¿Por qué no la dejas ir?, tengo algo para ustedes-. Dijo Matt después de unos minutos, estirando un celular hacia los pequeños.

- ¿Es mamá? -. Espeto Chuck entusiasmada. El mayor afirmo con la cabeza. El otro chico, dejo libre al inofensivo insecto y se unió a su hermana para poder escuchar a su madre desde la otra línea.

Ninguno de los dos era capaz de emitir movimiento alguno. El por un lado, ya que sentía que la chica se sentiría incomoda. Ella por el otro, no quería ser consciente de que aun sabiendo que estaba mal se dejaba llevar por aquel jueguito divertido.

El agua comenzaba a enfriarse. El cuerpo de Emily comenzó entonces a convulsionar levemente por el frío.

- ¿Qué pasa?-. Exclamó en un susurro algo ronco él. La chica salió del trance en que se había sumergido y giro levemente la cabeza, sin despegar aun así, los ojos de la cortina de baño.

- Nada. ¿Debería pasarme algo?-. Respondió en cambio ella.

- No lo sé-. Expreso él, acomodándose más aun detrás de Emily apoyando su cabeza por sobre sus hombros.- ¿Crees que esto seguirá bien?, digo… éramos amigos-.

- ¿Éramos?-. Inquirió la chica girándose completamente hasta quedar en frente de él.- Yo aun creo que lo somos. ¿Tú no?... osea, se que… que lo que estamos haciendo está mal pero a mí no me acompleja. Yo estoy bien y creo saber que tu igual. ¿Debería cambiar eso en algo?-.

- No quiero que después…-.

- Que de la noche a la mañana, ¿pueda estar enamorada de ti?-. Le interrumpió Emily entre sarcástica y seria.- Por favor Billie, no podría llegar a tanto-.

El hombre esbozó una pequeña sonrisa de alivio. Por tan solo unos segundos había creído que ella, su más fiel “nueva amiga” podría caer.

- Eso me deja más tranquilo… pero hablando seriamente Emily-. Le tomo el mentón y la hizo que clavara su mirada en la de él.- Si alguna vez llegara a pasar algo… algo así, dímelo. ¿Ok?-.

La chica asintió afirmativamente con la cabeza.

- ¿Cómo esta todo por allá?-. Preguntó Emily a su hijo luego de que este la saludara con entusiasmo.

- Bien… ¿Te dijo Matt que estamos en el parque?. ¡ENCONTRE UNA MARISOPA!-. La joven lanzo una risa al escuchar tamaña equivocación.

- Amor, es mariposa-. Le corrigió con ternura.-¿Esta tu hermana por ahí?-.

- Está al lado mío burlándose de mí-. Dijo con molestia mientras la miraba con los ojos entrecerrados.-Te la paso. Te quiero… Adiós-.

La culpa por estar perdiéndose una etapa tan linda con sus hijos la carcomía. Pero aun así, se relajaba un tanto porque al saber que teniendo a alguien como Matt a su lado y que este cuidaba tan bien a sus hijos la dejaba más tranquila.

Se escucho una pasada de teléfono de mano en mano y una sutil respiración por el teléfono.

- Hola amor-. Saludo primero Emily con entusiasmo.- ¿Chuck?-. Preguntó al no escuchar respuesta a su saludo.- ¿Hay alguien ahí?-.

- ¿E-Emily?-. “Esa voz… he oído esa voz antes. Me es tan conocida”.- Ho-hola… Soy Billie Joe-. “Como no”.

El corazón de la joven comenzó a bombardear más sangre, dejándole hasta un pequeño dolor en el pecho. Hacia tanto que no escuchaba su voz que era casi un fuerte dolor de jaqueca volverla a escuchar. Cayó de sopetón al sofá del departamento.

- Dame a Matt-. Espeto ella con una voz ronca de furia.

- Espera por favor… son, son muchos años sin saber de ti. No me hagas esto, solo…-.

- ¿Qué no te haga qué?, perdóname Billie pero no estoy de humor para escucharte-.

- ¿Ni por los buenos tiempos?... vamos bonita, sabes que estas tan sorprendida que yo-.

- ¡NO ME LLAMES ASI!-. Exigió ella temiendo que Matt estuviera cerca de ellos.- ¿Dónde está Matt?-.

- Está lejos de acá, jugando con tus hijos. ¿Cuándo me ibas a decir que habías tenido hijos?. De verdad que debemos hablar… son, son tantas…-.

- Pues perdóname por no avisar, de seguro estarías muy ocupado con tus giras y con tu familia. ¿Crees que sería tan estúpida para llamarte?-.

- ¿Por qué esa rabia bonita?, Que te hice. Vamos, dímelo-.

- No tiene caso-. Tenía el impulso de querer cortar, pero algo la hacía querer seguir en el teléfono.

Se escucho una risita.

- ¿De qué te ríes?-. Preguntó a la defensiva Emily.

- Sabes… Al ver a tu hija me es imposible no compararla con Sophie-. El cuerpo de la chica se tenso por completo, dejando que la mano apretara mas a un el auricular del aparato. “Como se atreve”.

- De-debo irme-. Respondió ella en cambio, evadiendo cualquier cosa.

- No, por favor. Debemos hablar, necesito saber cosas… hazlo por los buenos tiempos-. Le importaba una mierda si sonaba tan rogativo. Debía tratar de convencerla.

- No… no lo se-. Respondió indecisa.-No se cuanto me lleve estar acá-.

- Por favor…-.

- Es-está bien, yo le aviso a Matt-. Dijo ya cansada de tanta suplica.- Adiós-.

Comenzó a bajar lentamente el teléfono desde su oreja. Había hablado con Emily, eso ya era un gran logro… aun que lo hubiera mandado al mismísimo infierno había podido escuchar su voz. Sabía que nada mas podía conseguir, la chica estaba muy rara con él pero era lo que se merecía, ¿no?.

Regreso a paso firme donde los demás. Toco el hombro de Matt para que este se diera vuelta y con una extraña sonrisa en el rostro le hizo entrega del aparato.

- Gracias-. Dijo esbozando una sonrisa enorme. Sin más, sin siquiera escuchar lo que el otro chico le respondía, giro sobre sus talones y se encamino hacia cualquier lugar.

¿Todo empezaba a cambiar o tan solo era una forma de meterse en problemas?, ¿problemas?.

domingo, 28 de agosto de 2011

[Pause]

Esto no es un capitulo ni nada por el estilo, si no que es un tipo de informativo para que puedan saber que pasa con la fic c:.

El colegio me consume demasiado tiempo y para mas remate no le doy tiempo suficiente a escribir sabiendo que el colegio se fue a toma y blablabla. Siempre prometo y nunca cumplo, pero solo diré que tengan paciencia y que ni loca dejare esta cosa rebotando, aun que sean poquitas las personas que aun la leen.

Gracias
Vale.

martes, 5 de julio de 2011

Capítulo 11: Buscando una salida a todo.


Terminó de secarse los últimos restos de agua del cabello con la toalla, tirándola luego hacia la cama con despreocupación.

Se sentía derrotada, se sentía desprotegida. Tanto esfuerzo por nada, tanto sufrimiento en el pasado para dejarlo atrás y que de un momento a otro volviera a aparecer. Se sentó sobre la cama, expulsando a su vez un suspiro cansino.

Haber hablado con Matt la había calmado, solo hasta el punto en que salió un nombre al cual ya había dejado de querer escuchar. ¿Se habría dado cuenta que aquellos pequeños a quienes Matt cuidaba, eran en realidad su sangre?... mejor dicho ¿Matt se habría dado cuenta que los chicos eran hijos de Billie Joe?. “¡Claro que no!, Sonaba muy calmado… deja de ser tan paranoica Emily” se reprochaba mentalmente.

Miró hacia el reloj ubicado en la mesita de descanso; tres de la madrugada. No podría ir a trabajar, en menos de tres horas debía de estar levantada y en camino hacia la productora. “Tendré que pedirle a Jery que vaya por mi”, concluyó sin más remedio.

Debía resolver sus problemas de a poco, y el primero de todos sería ir a dar la cara a casa de su padre. “Deja tus miedos de un lado”, le reclamó una voz en su interior. Con esta idea dando vueltas por su cabeza fue que empezó a caer en el dulce sueño.

**

Hacía mucho que no le pasaba que; estando en completa soledad comenzaran a aparecerle por la cabeza ideas tan valiosas como nunca. Por alguna razón se encontraba en completa armonía consigo mismo, sentía que si no dejaba escapar su mente pronto perdería buen trabajo.

Dejó la guitarra y la púa a un costado del sofá y el lápiz que se sujetaba detrás de su oreja sobre la mesa. Suspiró largamente y como si fuese lo último, subió los pies sobre la mesita de café.

No sabía la hora, ni tampoco pensaba en ver su reloj, lo único que quería era mostrarle lo más pronto posible a sus amigos lo que tanto lo entusiasmaba.

Cerró sus ojos mientras reposaba su cabeza sobre el brazo del sofá, tanta paz y tanto silencio lo asustaba un poco, pero de alguna forma le veía lo positivo: Podía divertirse sin problema alguno.

Se sonrió mientras repasaba lo que había pasado la noche anterior, pero una imagen lo abrumo más aun. La imagen del rostro de aquella pequeña que parecía perdida pudo más.

¿Hija de Emily?

Claro que si…

¿Cuántos años tendría?

No lo sé, cinco o seis…

¿Qué pasa Armstrong?

Nada… nada, solo es la sorpresa

¿Qué te sorprende?, ¿que ella haya hecho su vida y te olvidara por completo?.

Ya lo superé, no me importa lo que haga… me alegro saber que está bien

No te creo nada.

No me importa

Se paró de a poco del sofá, como queriendo una vez más escapar de su propio subconsciente. Tomó la chaqueta que estaba colgada del perchero, las llaves desde la pecera en donde las dejaba, se colocó las gafas negras, que en esa oportunidad aun llevaba colgando desde el cuello de su polera y Salió del departamento. No sabía donde sus pies lo llevaban, pero caminar un poco le haría bien además que, dentro sentía una curiosidad por seguir tratando con aquella pequeña de ojos verdes y que de tan solo verla veía claramente a su madre. “Autodestrucción o como le llamen”.

Llevaba tanto tiempo sin ir a Nueva York que en más de alguna oportunidad se perdió al tratar de llegar al Central Park. “¿¡Cómo piensas encontrarla si el Central Park es enorme!?”, de alguna forma se las iba a arreglar. Si no daba hoy seguiría mañana, y si mañana no podía otra vez encontrarla, intentaría hasta por fin hacerlo. “No sé cómo no se te ocurrió pedirle el teléfono a Matt”, se regañaba desde sus adentros.

Los minutos pasaron y sentado sobre una de las bancas del parque estaba Billie Joe, mirando de vez es cuando ambos lados para poder reconocer a aquella niña “Es como cuando conocí a Sophie” recordó con ímpetu, haciendo que las comisuras de sus labios formaran una osca sonrisa.

**

No serian mas allá de las diez de la mañana cuando parada en una esquina y con un pequeño papelito sobre sus manos, se encontraba Emily. Perdida no estaba, conocía casi a la perfección aquella ciudad, solo era el miedo que la invadía la que le impedía seguir con la búsqueda de la calle.

No pasaron más de cinco minutos y por fin pudo dar con la calle. No quedaba tan lejos desde donde se había topado por primera vez con Sophie.

Inhaló profundamente y comenzó a andar por la vereda, mirando de vez en cuando los números de las placas que estaban sobre la fachada de los edificios; 346… 348… 350… 352. Se detuvo en cuanto reconoció el número del edificio. Definitivamente no estaba tan lejos desde donde recordaba haberla visto la última vez. Avanzó al interior del edificio, sin antes haber empujado una puerta de vidrio solido. El edificio se sentía acogedoramente extraña, las paredes de un blanco marfil le daba la impresión de tener menos frio ahí dentro que en el exterior.

Tomó el ascensor luego de esperar un poco y apretó en la pantalla el número correspondiente al piso. Las manos de a poco comenzaban a sudarle y el tic característico de la pierna renacía con ímpetu.

La maquina se detuvo y abrió las puertas. Solo ella y un joven mas ocupaban el ascensor, pero Emily o se preocupo de su presencia. Bajó y con los nervios a flor de piel comenzó a buscar el número del departamento.

“Es tan raro esto”.

Pensar en la sola idea de volver a ver a su padre la hacía querer correr de ahí. ¿Tanto era el daño que había causado?. Al parecer sí, pero como ella misma solía dejarlo de lado y preocuparse de otras cosas… hasta ahora. ¿Qué pasaría si él la veía?, ¿podría ella abrazarlo? o simplemente diría con un tono sombrío un seco Hola. Ni ella misma se lo imaginaba.

Se detuvo en frente de una puerta numerada en uno de los costados. Parecía ser el departamento.

Con la mano a medias tiritando levantó el puño y golpeó la puerta.

- Floppy, quédate quieto-. Escuchó que reclamaban desde el otro lado. Ya los nervios eran cosa pasajeras. De tan solo escuchar la voz de la pequeña un alivio le recorrió el cuerpo. - ¡Ya voy!-. Pasos… pasos, una cadena corrida, una llave girada y una puerta abierta. – Hola Emily-. Fue el saludo de Sofía al verla parada.- pasa-.

Como si fuera una orden, avanzó hacia el interior del departamento.

Era en completa evidencia que ahí no estaba su madre viviendo. Los colores con que las paredes estaban pintadas eran clara prueba de aquello; el rojo cereza adornaba todas las paredes, hasta donde Emily podía ver. Los cuadros colgados eran otra prueba fiel “A mi madre nunca le gustaron las artes, siempre su horizonte era por la matemática”. Se quitó el chaquetón y se lo colgó en los brazos.

- Dame eso-. Le pidió Sophie estirando la mano para que le diera la prenda.- Debes tener frío… ¿Quieres algo?-. Preguntó desde el interior del armario, junto a la puerta principal.

- No, gracias… estoy bien así-. Dijo con timidez Emily. “reacciona mujer, por todos los cielos”- Aun que un café no estaría mal…-. Se corrigió luego.

- Está bien, regreso de inmediato-. Le advirtió la chica, comenzando a avanzar hacia la cocina, dando pequeños saltitos.

Aun no caía en la idea de cómo había podido ir, mas aun… no haberse tirado encima de su hermana y haberla asfixiado con el abrazo que ella pudiera darle.

La vida daba sorpresas y Emily ya se sabía aquello de memoria, ahora lo que debía hacer era completar una parte de su vida que quedo inconclusa y que Matt le había dicho que debía buscar. “¿Regresar al pasado?”, de pensar en aquello en cualquier otra oportunidad la hubiera cohibido, pero ya entendía el por qué de todo. “Si debo toparme con… con Billie Joe lo hare y con toda la cautela que pueda entregar.”

- Sophie, regrese por unos papeles-. Oyó que decían detrás de ella. El escalofrió que hacía ya mucho se había ido regreso al tan solo reconocer la voz, aun que un poco mas gastada, más vieja. – No me dijiste que traerías visitas…-. Pensar en lo anterior la había dejado sorda de todo lo que en su alrededor ocurría.

- Papá no…-.

- ¿Quién es usted?-. John se sorprendió al ver a una mujer mayor. Antes de que su hija pudiera dar alguna otra excusa la interrumpió. - ¿Sophie?-.

- ¿No me recuerdas?-. Inquirió por primera vez, desgarrando aquellas palabras desde su garganta.

Sonrió.

- Emily no hagas nada…-. Dijo la menor, viendo como su hermana se paraba desafiante hacia su padre.

- Sophie, no diré nada malo-. La tranquilizó la mayor.

- ¿Emily?-. Repitió John, ignorando por completo el tono despectivo de aquella joven.

- Así es, mi nombre es Emily Begthom o Emily Grant como solía llamarme hacia ya… ¿cinco años?

El rostro de aquel hombre se convirtió en una morisqueta molesta, sorpresiva. Emily no despegaba los ojos de su mirada, quería demostrar que ya nada la hería, ni siquiera la cara de dolor de su padre.

Al verlo echarse en el sofá, Sophie corrió a ver que le estaba pasando, por que se estaba agarrando el pecho.

- ¿Estas bien?-. Le pregunto la menor a un costado de él con un tono de preocupación mayor.

- Deja… deja, estoy bien-. La tranquilizo John, tomándole sutilmente el rostro para que viera que si lo estaba. - ¿Co-cómo diste con Sofía?-. Interrogó ahora mirando a su hija mayor; porque había que decirlo, Emily aun pertenecía a su familia aun que ella ya no le importaba.

- Luego te explico, ¿ok?-. Habló en cambio Sophie antes de que Emily pudiera decir palabra alguna.

- No… no entiendo, pensé que…-.

- ¿Qué pensabas?-. Le interrumpió de golpe Emy.- que podías seguir dándome por muerta, ¿eso?. Que podías seguir como si nada… ¿eso pensabas?-. El modo en que decía las cosas no era el mejor y lo sabía, pero toda la rabia y la pena acumuladas con el tiempo la hacían actuar por inercia. Respiró profundamente y posó la mirada sobre su hermana quien tenía la cabeza gacha.

- No fue así hija… si me dieras la oportunidad de-de explicar cómo fueron las cosas-.

- Emily, escúchalo… por favor-. Le rogó su hermana con la mirada bañada en lágrimas.

Miro a ambos alternadamente, sin retirar aun su mirada asesina. Resopló con frustración al escuchar a la pequeña y sin más se dejó caer al Sofá. Tratando de dar a entender de que a eso mismo venia, a buscar el por qué de algo que hasta el día de hoy no entendía.

- No quiero echarle la culpa de todo a tu madre-. Comenzó diciendo John, avergonzado por cómo pudo haber actuado.- pero en gran parte ella fue la que maniobró todo. Tú sabes cómo era tu madre-.

- No pasaron más de tres meses cuando supe el por qué verdadero del viaje. Hasta ese entonces tenía entendido que te había mandado para que pudieras estudiar, que después de que… de que tu bebé naciera regresarías. Pero no fue así-. Sentía como la palma de la mano de Sophie recorría por su espalda, tratando de darle apoyo. Respiró profundamente y no dejó de mirar a Emily.- Un día escuche a Mary hablar con su prima. No recuerdo que era exactamente, pero era sobre ti. Decía que… que si llegaba a recibir llamadas mías que no las pasara-.

Mentalmente Emily trató de retomar la historia, de saber en dónde estaba en ese entonces. Ahora sabia el por qué de las negativas a Sophie “Pensó que sería alguna distracción”. De a poco el odio inesperado que sentía por su padre comenzaba a apagarse como una fogata rodeada de ramas. Todo había sido planeado por su madre pero… ¿Por qué?.

- Traté de hablar con Mary, le pedí explicaciones… se las exigí pero nunca me dijo nada. Días después Sophie cayó en una crisis y estuvo más de dos meses hospitalizada. No sabes cómo me arrepentí de todo lo que había hecho, sin saberlo aun que sea.

Por lo mismo di con Matt y lo ayude a que se fuera a Italia contigo. Ya después… tu madre siguió con las mentiras y entre esas era la que estabas...-.

- Muerta-. Completó Emily con la voz quebradiza.

- E-exacto-. Afirmó John con la cabeza gacha, sentía tanto por lo que había hecho que ya dejar a Mary como la culpable no le importaba. Ella después se las arreglaría.- Después de que Sofía sanara le pedí el divorcio a Mary y me traje a tu hermana a vivir conmigo-.

El silencio rodeo la habitación por completo. Emily miraba con suma determinación a su padre, tratando de encontrar alguna pisca de mentira. Pero ella siempre supo… en lo más hondo de su corazón que la culpa de todo aquello había sido su madre. ¿Tanto era el odio hacia ella?, al parecer sí. “Nunca me perdonó por lo de Benjamin”.

- No te pido el perdón, solo que no me guardes rencor por todo lo que no pude hacer por ti. Sé que…-.

- No digas mas… ¿quieres?-. Dijo despegando los labios y dejando a su padre callado. Respiró fuertemente y con el bordillo de la mano se limpio las lagrimas.- Yo nunca te condené papá, solo que… que no se… pudiera alguna vez saber todo lo que había pasado. Y me alegra escucharte a ti decirlo-. Le sonrío a duras penas, pero lo hizo.

- Te extrañé tanto Emily… MI Emily-. Espiró una de sus manos par que pudiera tomarla, y así lo hizo. Ya el odio no estaba. Por primera vez y en mucho tiempo no recordaba lo que era un abrazo de su padre. Que le dijera “MI Emily”, que le besara el pelo. Que la calmara.

**

La hora pasaba y el sol comenzaba a irse y el cielo se transformaba en un cuadro digno de admirar, con sus colores anaranjados y rojizos combinados.

No había señal aun de alguno de los pequeños. Volvía a maldecirse por dentro al no haberle pedido el número de teléfono a Matt.

Dio al cigarrillo la última pitada y lo dejó caer al piso. Se colocó en pie y retomó el camino que había seguido no sin antes mirar por detrás de su hombro, haber si en aquel carrusel se asomaba alguien conocido. No avanzó más de tres metros cuando algo se le atravesó por el frente.

Su sonrisa la delataba y unas ganas inmensas de abrazarla le recorrió por el cuerpo. Su cabello rubio y cortado hasta donde recordaba, el vestido de verde chillón que solía usar y sus ojos de un almendrado intenso.

- ¡Sophie!-. Exclamó asombrado mientras avanzaba hacia la pequeña pero ella tenía la mirada asustada. Dio un paso hacia atrás y dejó caer de sus brazos a su peluche. – No, espera-. Se hincó a recoger el peluche.

Al retomar su posición la niña ya no estaba. Miró a su derecha, en donde sostenía al oso, pero este tampoco estaba. Algo le hizo llamar la atención unos metros más adelante. Una pequeña con el vestido verde le hacía señas para que fuera a por ella. Sin más, comenzó a correr llegando a su lado, agitado.

- ¿Sophie?-. Comentó entre jadeos pero no recibió respuesta alguna. Se irguió y comenzó a buscar por todos lados.

“Delirios…” pensó amargamente mientras posaba su vista en distintas partes tratando de encontrar algo. ¡BINGO!... sentada en una banca se encontraba quien había estado buscando durante todo el día. Sonrió complaciente mientras trataba de dar con la respuesta a como había sido que el recuerdo de Sofía brotaba de la nada.

En este capítulo desde que Emily se encuentra su padre hasta lo último lo terminé en un día… ¡UNO!, ¿lo pueden creer? xD. Perdón por atrasarme tanto, son vacaciones, lo sé… pero no puedo hacer nada mas D:!. Espero que les guste y que haya sido lo que esperaban si no, cada uno se puede ir dando pataditas en el trasero e.e xD.

Agradezco a mi reproductor de música ya que si no hubiera sido por su reproducción aleatoria esto no hubiera nacido ._. [Nótese que salieron: One-U2. Best of you, big me-Foo Fighters. Baby I’m yours- Arctic Monkeys. No love-Simple Plan. Last night on heart, are we the waiting, whatsername, one of my lies, she, little girl-Green Day. Yesterday, hello Goodbye-The Beatles. Crash, best of me-Sum 41. The ghost of you, cancer, desert song-My Chemical Romance. Dani California, under the bridge- Red Hot Chili Pepers]

Canciones mamonas Mode On (?)

Eso :B

martes, 31 de mayo de 2011

Capítulo 10: No hay de que temer.


¿Sería acaso la misma niña?, solo lo podría saber una vez que se girara para verla.

- ¡Qué mierda…!-. Exclamó la chica, una vez que sintió algo por sobre su brazo. Los ojos de Emily se abrieron enormemente y su corazón agitado aún por la corrida comenzaba otra vez a golpetear rápidamente. - ¿¡Qué hace!?- No debía de tener más de doce años, aún así se hacía notar como si fuera toda una adolecente.

- Yo… yo… Perdón, Sofía-. Dijo en cambio la mayor, aun con el aliento entrecortado.

- ¿Perdón?-. Espetó en cambio la chica, tratando de zafarse de la forma menos sutil de la mano que la sujetaba.- ¿Co-cómo sabe mi nombre?-. Emily le sonrió amargamente, mientras sacaba su mano desde el brazo de la chica.

- ¿No me reconoces?-. La menor negó efusivamente con la cabeza, aferrándose más aún al pilar de libros en sus Brazos.

- Dígame quien es oh… oh llamo a la policía-. Respondió desafiante

- No te asustes, no te hare nada malo. So-solo es la impresión… -.

La chica la miraba con una serenidad en los ojos que le hacia crecer aun mas las ansias de expulsar todo. De decir que era ella la misma chica que hacía más de seis años se había ido de la nada… sin ninguna explicación fiable para ella.

Dio unos pasos hacia la menor, con las manos a los costados y los puños apretados. Reprimía en su garganta las ganas de querer llorar, no podía dar paso a eso… no ahora, por lo menos.

- Insisto, si no me dice quien es deberé llamar a la policía-. Volvía a amenazar quien debería ser Sophie

- Me llamo Emily-. Susurró a penas

- ¿Qué?-.

- Que me llamo Emily-. Repitió más fuertemente, tragando saliva con dificultad luego.- No creo que logres…-.

- ¿E-Emily?. Emily cuanto-. Exigió la menor con un dejo de sorpresa en sus ojos. Sus ojos vagaron por toda la figura de la mujer, tratando de buscar alguna señal de poder saber quién era ella.

Emily esbozó una sonrisa satisfactoria.

- Grant-. Fuerte y claro. -Soy yo Sophie, ¿logras recordarme?-. La pequeña se tapó la boca, tratando de reprimir un grito de sorpresa. ¿Podría ser?

- No, no, no… Emily murió hace cinco años, est…-.

La sonrisa de Emily se enanchó al escuchar tamaña mentira. “Así que me preferían muerta”, pensó mientras una pequeña lágrima resbalo por su mejilla. Con el bordillo de la mano se la limpió efusivamente e hizo como que nada hubiera pasado.

- No hay de que temer Sophie-. Le interrumpió la mayor. –Ya nada importa, ¿o sí?-.

La chica había bajado la mirada, tratando de que la mujer que tenía delante no la viera como estaba llorando. ¿Acaso su madre podría ser tan cruel como para poder inventar algo así?, la verdad, no lo creía. Pero algo, algún impulso dentro le hacia crear lo contrario.

Recordó como había sido su madre con su hermana mayor durante los escasos años de conciencia. Ninguna muestra de amor hacia ella.

Levantó la vista aun con los ojos nublados por las lágrimas y observó a quien decía ser su hermana. Rara vez lograba acordarse de ella, pero siempre trataba de hacer que su madre le hablara de ella. Buscar fotografías de ella. Alguna señal de recuerdo.

- ¡Claro que si!-. Dijo despegando los labios. –TU… llegas y dices que-que eres Emy así como así. ¿Cómo me puedes garantizar que eres quien dices ser?-.

La mayor, aun sorprendida por lo expresiva que era aquella niña; no sabia que decir. Las palabras se le hacían vagas en su subconsciente.

- Re-recuerdo que tenias un osito que solías llevar a todos lados. No dejabas que nadie lo tocara excepto yo y mamá. Charlotte-. Espetó Emy luego de un silencio largo. – También recuerdo que durante los primeros días de escuela [el mismo año en que desaparecí] te habías hecho amiga de… de…-. Pero no pudo seguir, el tan solo nombrarlo ya era un esfuerzo sobrehumano para ella.

- ¿De?-. Insistió la menor, mordiéndose levemente el labio inferior. Ya ni frio sentía luego de aquellas palabras.

- De Billie Joe-. Dijo Emily, agachando sutilmente la cabeza.

El silencio volvió a envolverlas, dejando un clima de suma impaciencia en ambas. Emily ya no podía hablar más… y Sofía… Sofía no lograba comprender que pasaba.

La menor; aún sujetando los libros por sobre sus brazos, se sentó en la vereda de la calle, ignorando por completo lo helado que podría estar el asfalto.

Todos los movimientos eran fríamente vigilados por los ojos impacientes de Emily. No lograba saber si le había creído fielmente, o que… había entrado en un shock. Lo último la había asustado.

Sin saber que hacia tomó posición al lado de la chica, quien no despegaba la vista desde al frente.

- ¿So-Sophie?-. La llamó sutilmente Emily. Hecho su cuerpo lentamente hacia delante, tratando de poder verle el rostro.- ¿Estas bien?-.

Esa fue la chista que hizo traer a tierra firme a la chica. Rápidamente giró su rostro hacia quien se encontraba a su lado. Le sonrió toscamente.

- ¿Si estoy bien?... ¿tú crees que estaría bien si alguien se aparece de la nada y me dice que la que yo suponía que era mi hermana muerta, no lo es?. Que… que aunque no tenga mucha memoria de lo que fueron los últimos años con ella, de vez en cuando le lloraba-. Emily, aun sumida en el impacto de escuchar hablar así a Sophie se negaba y se reprimía a poder abrazarla. No quería hacer sentir peor a la chica.

Sofía volvió a sonreír toscamente, suspirando largamente.

- Creo que no estoy bien-.

- Entiendo que estés… confundida, y no te presionaré. Solo… solo quería que supieras en parte la verdad-. Sophie entrejuntó las cejas casi dejándolas toparse una con otra.

- ¿parte?-. Interrogó incrédula.

Fue el momento de Emily para sonreír apenas. Su madre la había borrado de su vida y por ende todo lo que tuviera que ver con ella.

- Tiempo al tiempo-. Dijo la mayor.- Cuando sea prudente podré contarte todo, ahora… ya es tarde y creo que Mary te retará si no llegas a la hora-.

- Creo que también tendré que ponerte al día-. Repitió ya con un humor más liviano la menor. Fue el turno de Emily de abrir levemente los ojos asombrada.- Vivo con papá-.

- ¿Y Mary?-. Preguntó exaltada Emily.

Antes de responder alguna otra cosa, Sophie se zafó de su mochila en los hombros y con rapidez rebuscó en su interior sacando segundos después un cuaderno y un lápiz. Escribió algo que luego le estiró a Emily.

- ¿Qué-que es?-. Miraba alternadamente tanto al papel como a su pequeña hermana.

- Mi teléfono, el de papá y la dirección del departamento-.

- Gracias-. Dijo sorprendida Emily recibiendo de una vez el papel y echándole una hojeada rápida.- ¿Te puedo pedir un último favor?-. Sofía asintió afirmativamente.- No le digas a papá que estoy acá-.

- ¡¿Por qué?!-. Exclamó asombrada la chica. De las tantas confusiones que tenía, una más en su lista no era de esperarse.

- Promételo…-.

- Lo haré-.

Sentirse aliviada era poco en comparación a lo que sentía realmente en su pecho. Debajo del techo que la cubría junto con Jeremy se le hacía muy bajo, y las paredes… angostas.

Luego de dejar a Sophie en la parada de autobuses el camino al hotel se le hizo corto. No dejo que los regaños de Jery llegaran a su subconsciente y mucho menos el ensordecedor sonido del teléfono sonando. Era un hueco tan grande que había completado hoy que lo único que deseaba era tirarse a la cama y esperar a que el sol volviera a salir, avisando que un nuevo día comenzaría.

- Es Matt-. Comentó apoyado en el umbral de la puerta del dormitorio Jeremy, sujetando con la mano derecha en auricular inalámbrico.

Pensó en decirle que no estaba… pero no podía ser más irresponsable. Debía saber algo de sus hijos… y de él también, obviamente.

Apoyó las manos en el colchón, dándose impulso para pararse y cogió desde las manos de su amigo el teléfono.

- ¿Emily?-.

- Hola Matt-. Saludó tratando de sonar lo más convincente posible.

- ¿Qué pasa Emy?, no me digas que nada porque sé que a Jeremy si le pasa algo contigo-. Quiso saber con autoridad Matt desde la otra línea.

- No-no pasa nada, de verdad-. Sonrió tratando de convencerlo. Siendo inútil ya que no lo podía ver. Vio a Jeremy negar con la cabeza mientras cerraba la puerta detrás de sí.

- Se fue Jeremy…-. Sonó mas a afirmativo que a una simple pregunta. La conocía tan bien que hasta en las mínimas mentiras lograba pillarla.- Ahora… ¿puedes decirle que pasa?-.

Emily no sabía ni cómo empezar… se mordía continuamente el labio superior tratando de reprimir muchas de las cosas que por su cabeza pasaban. Dejando tan solo escapar las sutiles.

Por un instante pensó en que qué pasaría si dijera todo… de que servía callar mas todo. Recordó el ejemplo de su hermana, de lo crudo que debió haber sido para ella enterarse de una verdad. Se imaginó a sus hijos y de cuál sería la reacción de ellos ante la inminente verdad de su padre… que pasaría con el mismo tipo ¿Sería perdonada?, claro que no… ¿podría seguir con su vida de forma más tranquila, sabiendo que todos le tendrán rencor?, por supuesto que no… entonces ¿Qué mierda estaba haciendo?, no lo sabía.

Lo que menos deseaba era ganarse el odio y reproche de sus hijos, tanto como ella aun los sentía con su madre -aun que muy en el fondo trataba de dar vuelta la página-.

Agitó vagamente la cabeza, tratando de hacer callar las voces en su cabeza y colocó atención a lo que pasaba en su alrededor. La habitación volvía a ser para ella un lugar grande, ya no sentía aquel alivio en el pecho. “Una de las tantas verdades ya salió”, se reprochó mentalmente dándose ánimos vagos. “No te enloquezcas en la idea de que, si ahora has podido decir una de ellas, puedes sacar a flote mas… espera un poco”.

- ¿Más calmada?-. Escuchó que hablaban desde el tubo que sujetaba con su mano derecha. Desvió la mirada desde la lámpara y la dirigió al aparato, colocándoselo luego en la oreja.

- Vi a Sofía-. Soltó con cierta reprimenda de lágrimas.

Todo volvió al silencio…

- ¿Qué-que dices?-. Dijo Matt sorprendido.

- Aun no lo creo, pero no te imaginas como me siento-.

- Claro que no amor-. Suspiró con cierta obviedad.- Yo solo… solo no lo creo. ¿Cómo has dado con ella?-. Con los pocos ánimos que encontró dentro suyo le relató en pequeños saltos del tiempo lo como era que se había topado con ella.

- ¿Y bien?-. Preguntó Emily luego de un tenaz silencio.

- No sé qué decir-. Respondió con cierta risita nerviosa.- ¿Tu estas bien?-.

- Dentro de todo lo que se puede decir bien… no, pero lo supero-.

- ¿Volverás a verla?-.

- Me ha dado la dirección del departamento en donde vive con George… no sé si pueda ir-. Dijo al último cabizbaja.

- ¡Claro que iras!-. Le animó Matt con entusiasmo.- Es TU familia Emy, aun que sea tu hermanita-.

- Gracias-. Espetó sonriéndole al teléfono. Matt siempre lograba sacarle alguna pequeña sonrisa y de alguna manera los pensamientos que hacia minutos la inundaban, habían desaparecidos.

- Te extraño-. Confesó con sutil ternura Mathew. Habían pasado tan solo tres días y ya sentía aquel vacio ya conocido.- Los chicos no paran de preguntar que cuando regresas y como siempre debo inventarles algo. Chuck ya no está enojada contigo, pero sabes cómo es su carácter-.

Sonrió más ampliamente al recordar a sus pequeños. Faltaba tan poco para poder pasar con ellos las navidades, que dos o tres días mas ya no le importaban.

- Diles que en menos de una semana estaré ya en casa… necesito verlos-.

- ¿A que no sabes con quien me he encontrado en el Central Park?-. Dijo con una voz lo más entusiasta posible, provocando que Emily riera a carcajadas. Ya estaba de mejor humor y una que otra noticia que le diera su novio, la verdad, no importaba mucho. Ya había superado lo de su hermana… por hoy.

- No lo sé… dímelo tu-.

- a Armstrong-.

Sintió que su cerebro procesaba lentamente la información necesaria. ¿Qué había sido lo que acababa de escuchar?. Controló su respiración, pero una pequeña punzada en el corazón la hacía volver a la realidad.

Trataba de olvidar por completo la tamaña idea que había tenido en un principio, y ahora se le asomaba como una posible sugerencia.

lunes, 16 de mayo de 2011

Capítulo 9: Arrepentimientos...




Llevaba más de dos horas parada sobre el balcón de su habitación, observando absorta como el sol comenzaba a asomarse escasamente detrás de los edificios contiguos. Aun no podía conciliar y sueño, por lo que ya era su quinto cigarrillo que se llevaba a la boca.

Exhalaba el humo con impaciencia, tratando de conseguir algo que ni ella misma sabia. De tan solo recordar lo escasamente cerca que estuvo de recuperar parte de su pasado la hacia tiritar levemente provocándole pequeños espasmos.

Tiró la colilla del cigarro al piso y dejo escapar la última bocanada de humo. Debían no ser mas de las ocho y media de la mañana… aun no podría llamar a casa, no para molestar ni despertar a los chicos. Por lo mismo, dejaba escapar la idea de tomar el auricular del teléfono y marcar, aun así la idea de recordar lo que había pasado la noche anterior… Le parecía absurdo hasta infantil su actitud. Ya no era la misma mujer de hace cinco años y debía de comportarse como la mujer de edad a la que representaba ahora.

“Si solo hubiera corrido un poco más”, se reprochaba esbozando una sonrisa tosca. “Ya basta… no lo hiciste así que cállate”.

- ¿Qué hora es?-. Escucho hacia sus espaldas con una voz que indicaban que aun no despertaban. Miró por detrás de sus espaldas y se encontró con el rostro desorbitado de Jeremy.- ¿Qué haces levantada?.

- Hola Jery, corazón… son las ocho y algo de la madrugada-. Le dijo la chica con un tono burlón. Se giro completamente y caminó hacia su amigo.- No podía dormir-.

- ¿Sabes a qué hora debemos estar en el estudio?-. Preguntó él en cambio, recuperándose paulatinamente del sueño.

- ¿diez y media?-. El chico explotó en una carcajada.- ¿De que te ríes?-.

- A las nueve debemos estar ahí… o más bien tú. Recuerda que George te dejo a ti encargada de las primeras fotos-. “¡QUE IDIOTA!”, pensó ofensivamente hacia ella.

Ignoro las risas que venían por parte de Jeremy y en torpes pasos avanzó por el pasillo. Regresó a su habitación y tomó las primeras prendas de la maleta. Cruzó el pasillo nuevamente para poder ingresar al baño, pero antes de haber ingresado espetó con un tono no muy simpático.

- Me las pagarás Jery-. Y antes de escuchar alguna respuesta, ingresó a la ducha.

**

- ¿Qué pasa Emily?-. Le preguntaron a sus espaldas, sacándola por completo de sus pensamientos. Se giró levemente y observó a quien la había llamado. Dejó sobre la mesa la cámara fotográfica y le sonrió.

- Nada Michelle… solo deja tomar algo más y nos vamos-. Dijo ignorando por completo la mirada estudiosa de la chica.

Respiró profundamente y despejó su mente. Pidió que le movieran un par de cosas a la camioneta y una vez todo listo –luego de pedir perdón por su demora- se subió junto a Michelle –una de las chicas que hacia la práctica – y el chofer, Mark.

**

El sol se asomaba por una suave rendija de la cortina, comenzando a darle por sobre los ojos, haciendo un poco molesto la sensación. Se removió perezosamente desde la cama y con algo más que sueño, comenzó a estirarse. No sabía cuánto tiempo había logrado dormir… cuatro, cinco horas; no lo recordaba. Solo lograba captar que la noche anterior no lo había pasado tan mal.

Luego de llegar a la casa todo empapado por la lluvia repentina, cogió algo de ropa seca desde el armario y se encaminó hacia el baño. No tardó mucho en salir y decidir qué hacer. No estaba de humor para quedarse echado sobre el sillón, con una botella de cerveza y mirando mierda en la T.V.

Retiró las llaves desde la fuente en donde las había dejado, agarró su chaqueta y se encaminó hacia cualquier mejor lugar. No le fue difícil encontrar algún bar abierto. De noche y por Nueva York, donde uno caminara se encontraría algún lugar en donde tomar algo. Al ingresar, el olor a cigarrillo le golpeo el rostro, haciéndole dejar escapar una sonrisa de autosuficiencia. Buscó un lugar cómodo en donde sentarse –preferentemente en la barra- y pidió su orden a una chica que estaba detrás del tablón.

Su cabeza comenzó a girarle levemente y pequeñas punzadas comenzaron a molestarle. Con algo de dificultad se quitó el cubrecama de encima y camino a pasos arrastrados hacia el baño. Algo le anunciaba que debía ir al baño, y así fue. En unos escasos segundo logró llegar al lavamanos y una fuerza sobre su estómago acompañada de arcadas en su garganta le hicieron devolver desde su interior lo que había logrado tomar la noche anterior.

Se remojó la cara una vez que se sintió mejor y tomó su cepillo para quitarse el mal sabor de su boca. “Me alegro de no haber hecho algo más estúpido”, pensó Billie Joe mientras se observaba detalladamente en el espejo. Una que otra cana blanca comenzaba a asomarse por su cabello oscuro. Ya sería hora para poder cambiarse de color.

¿Hace cuanto que no se sentía con la libertad de tomar y llegar a casa sin que Addie lo regañara?. Pues hace mucho… o más bien ¿hace cuanto que lograba hacer lo que él quisiera?.

El estruendoso sonido del teléfono lo hizo volver a la realidad vagamente. Agitó levemente la cabeza, tratando de ese modo poder sacarse las ideas. Salió del cuarto de baño y desde su propia habitación y cogió el auricular del aparato aquel que hacia ruido.

- ¿Diga?-. Espetó con la voz un poco seca.

- ¿Billie Joe?. Gracias a todos los cielos… ¿Dónde estas?-. Aquella voz la reconocería aún que tuviera los oídos levemente tapados.

- Hola Tre, tanto tiempo sin hablar contigo. ¿Cómo están las vacaciones con franquito?-. Se escuchó un sonoro suspiro, seguido de un pequeño silencio.- Estoy en Nueva York-.

Sabía que seria regañado por… ¿decima vez?, ya no lo recordaba bien. Podría estar cometiendo alguna estupidez, y antes de poder cometerla sus amigos saltarían a por él.

- ¿Se podría saber que haces tu ahí?. Recibí una llamada de Addie diciéndome que habías disque HUIDO de casa…-. Esbozó una tosca sonrisa al recordar lo preocupada que solía ser su eighty, como suele llamarla a veces. Perfectamente sabía que ella estaba para él, como él estaba para ella. Solo que solía comportarse como un pequeño idiota. Sabias palabras de su persona.- Y luego tengo millones de llamadas en el buzón de voz de Mike pidiéndome una y otra vez que si sabía algo de ti que le avisara. ¿En qué mierda te has metido y yo no tengo el agrado de saber?-.

- No es nada Tre… ya sabes cómo es Mike de exagerado-. Le explicó sutilmente.- Solo tome vacaciones temporales, nada del otro mundo, querido-.

- Problemas con Addie otra vez-. Había Sonado mas afirmativo que pregunta.

- No-no es eso… solo que no estoy bien. YO soy el del problema.

- Dude, tu siempre eres el problema-. Espetó con una risita su amigo desde el otro lado de la línea.- Cuídate-.

- Como si fuera a hacer algo malo-. Espetó de forma ofendida, rotando los ojos.

- De igual forma… tráeme un recuerdo-.

- Lo tendré presente-.

Y la comunicación se cortó. Le agradaba la idea de saber que sus amigos lograban preocuparse por él.

Dejó el auricular en su lugar y se dirigió nuevamente a su cama. La cabeza le iba a explotar si en ese instante no cerraba los ojos.

**

Tomó la última foto que le faltaba al rollo de cinta y dejó la cámara a u costado. Llevaba todo el día en aquel sitio y desperdiciar un tiempo de libertad sería una estupidez. Le avisó a Michelle que descansaría un rato y se alejó del grupo.

No sabía perfectamente donde estaban porque Mark no quiso que decir nada hasta que llegaron; el lugar era hermosamente jodido. Era un mirador hacia las afueras de la Gran ciudad, de eso estaba segura. Había estado tan concentrada en su trabajo que no se había dado el tiempo de observar lo que la naturaleza misma le entregaba.

Miró detrás de su hombro y una vez que se percató de que nadie la estuviera viendo avanzó a paso firme hasta el ‘último rincón.

Aquel aire tan puro la embriago por completo, dejándola por unos instantes con los ojos cerrados. Al instante las imágenes de su familia fueron fiel recuerdo en su mente. “¿A que nunca podré vivir en paz?”, pensó mientras esbozaba una pequeña sonrisa torcida.

Claro que no, eso sería como querer borrar todo en su vida. Porque aunque ella mas se negara, el fiel recuerdo de sus padres estaban ahí. No sentía rencor, no sentía dolor, solo era una mezcla de sabor amargo y un poco de remordimiento… sobre ella. ¿Qué hubiera pasado si las cosas no hubiesen pasad como de verdad lo fue?. La sola idea de pensar en no tener a sus hijos la hizo estremecer. De igual forma, no vivía tan mal… estaba tratando de hacer una vida con alguien a quien en lo más profundo de su corazón quería, y junto a sus pequeños, parecía ser que era feliz. Pero tampoco se debe ser tan mala persona como para no recordarlo.

Billie Joe siempre estaría ahí, ya fuese en la sonrisa diminuta de Nicholas, como en los profundos ojos verdes de su Chuck.

- ¡EMMY, NOS VAMOS!-. Gritaron a unos cuantos metros de ella. Michelle agitaba animadamente el brazo por sobre su cabeza, tratando de llamar así su atención.

Guió su mirada hacia la chica y con un diminuto movimiento de mano le hizo ver que la había escuchado. Miró por última vez aquel mirador y dejó que su mente se empapara de aquella imagen.

Llevaban más de una hora en la camioneta de la compañía, todo entre risas y chistes animados. Todos atentos a lo que cada uno hacía, menos Emily. Con la mirada perdida hacia las calles vagas que comenzaban a aparecer a su vista estaba pensando en llegar al departamento y hablar con Matt, necesitaba algo de voz familiar.

La camioneta giró hacia una esquina y en un dos por tres se encontraba… ella se encontraba en la misma avenida en donde la noche anterior habían estado ella y Jeremy paseando y viendo por las vitrinas de las tiendas. Un escalofrío le recorrió la espalda de tan solo imaginarse que podría encontrarse con la supuesta Sophie que no había podido agarrar.

Su corazón palpitó a galope cuando en una de las esquinas a los costados del camino una chica de expresión asustadiza y con unos libros en las manos esperaba que los autos terminaran de pasar.

- Mark, ¡para!-. Gritó extasiada Emily, haciendo que todos; quienes hacia unos segundos reían, la miraran con cara espantada.- Debo bajar aquí… para por favor-.

- ¿Qué paso Emmy?-. Preguntó Michelle a su costado, tomándola ligeramente del brazo. La chica no dijo nada, solo le dio una mirada significativa.- Mark, para-. Espetó luego

La camioneta frenó lo más rápido que pudo, llevándose consigo un ruido insoportable.

Emily tomó su bolso y antes de poder abrir la puerta del automóvil, le sonrió ampliamente a Michelle, tratando de indicarle las gracias. Bajó y observó a la camioneta hasta que se perdió por la esquina. Volvió a tomar unos grandes sorbos de aire antes de poder correr.

Nunca había sentido sus piernas más ágiles desde los mismos tiempos de la escuela. Ni siquiera sabía que realmente estaba haciendo, solo sabía que sus piernas se movían sincrónicamente y que su brazo; ya estando a una distancia prudente, agarró la abultada chaqueta de la chica.